
Si crees que el rótulo no te calza, estás muy equivocada. El arte de la seducción la ponemos en práctica desde que nacemos, cuando seducimos a nuestros padres para que nos cuiden y nos den su atención. Primero lo hacemos con llanto y luego con sonrisas. También lo hacemos a diario con los amigos, las amigas, los jefes, los compañeros de trabajo, el taxista, y un incontable etcétera ¿Cuál eres tú?
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