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martes, 20 de diciembre de 2011

¿Cómo cocer verduras verdes para que mantengan un color intenso?

Hace unos días un amigo me comentaba que odiaba las verduras cocidas excepto cuando las comía en salteados al wok o comidas de tipo asiático. Bien, esta simple opinión, con la cual estoy totalmente de acuerdo, tiene una razón de ser. Básicamente es que en la cocina asiática se respete mucho al alimento y se le cocina solo el tiempo que es necesario.

Esta razón es la que por ejemplo, no solo las verduras tengan un tacto más crujiente que las que estamos acostumbrados a comer en España, sobre lo que se podía hacer otro post. Si no que encima la verdura va a tener un color mucho más brillante.

Cómo cocer verduras y hortalizas verdes

Lo que debemos cuestionarnos primero es cómo estamos comiendo las verduras y hortalizas por lo general. ¿Por qué si un filete lo pedimos al punto o poco hecho, por qué comemos la verdura pasada? A la verdura también podemos darle el punto más adecuado para comerla, no solo con un buen aspecto, si no también comerla con todas sus propiedades.

Lo mejor que podemos hacer, y de paso lo recomiendo como regalo para Navidad, es ir a Harold McGee quien nos puede resolver todas las dudas que tengamos al respecto. No solo por el método si no por la explicación científica que entrañan los procesos físicos y químicos de la cocción de hortalizas.

Por ejemplo, en sus libros nos desvela los secretos sobre el tipo de agua, más alcalina o más ácida o neutra para cocer verduras y los efectos que tiene. También nos explica qué ocurre al cocer con más o menos volumen de agua hirviendo y no solo eso, sino que también entenderemos qué el agua debe tener un porcentaje de sal adecuado. Todo esto, para evitar, precisamente una pérdida de sales y clorofila de las verduras durante la cocción, y sobre todo para conseguir un punto de ternura exacto.

Bien, como en casa nos es imposible conocer el punto de acidez del agua, y no digamos ponernos a pesar la sal que añadiremos y esas cosas, nos tenemos que guiar por la intuición y por la prueba siguiendo unos puntos claves:

- Poner un gran volumen de agua a hervir y con sal. Pero no “agua salada”, en el punto medio está la virtud. De este modo conseguimos dos cosas, una que las verduras no pierdan sus propias sales minerales a un agua sin sal. Y la segunda que el agua hirviendo no rompa ese punto de ebullición al incorporar las verduras más frías.

- Observaremos que las verduras en seguida se ponen verde intenso. Si nos pasamos en el tiempo de cocción, no solo las verduras estarán blandas sino que además perderán el color, convirtiéndose en un verde apagado. Esto se debe a la clorofila que hay en su interior.

- Probaremos las verduras, cuando estén al dente, como la pasta, las sacamos y servimos de forma inmediata o bien, la refrescamos en agua fría de forma, también, inmediata. De esta forma conseguimos que la clorofila se fije a la verdura y no se pierda si la dejamos enfriar a temperatura ambiente. Después podríamos saltearla para darle calor, o gratinarla, o simplemente recalentar un poco en el microondas o dándole una inmersión en agua hirviendo de unos segundos.

Son tres puntos que están a nuestro alcance para conseguir unas verduras y hortalizas con un color verde bien bonito. Las hortalizas también se merecen un punto bueno de cocción, no solo los entrecots y solomillos.

Fuente: Informe21.

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martes, 6 de diciembre de 2011

Las verduras y las frutas podrían reducir el riesgo de accidente cerebrovascular de las mujeres

El efecto pareció relacionarse con los antioxidantes, y ayudó incluso a las que tenían enfermedad cardiaca, halló un estudio.

Las dietas ricas en antioxidantes provenientes de frutas, verduras y granos integrales parecen reducir las probabilidades de accidente cerebrovascular (ACV) de una mujer, incluso aunque tenga antecedentes de enfermedad cardiaca, muestra una investigación reciente.

En el estudio sueco, que aparece en la edición del 1 de diciembre de la revista Stroke, participaron más de 31,000 mujeres sin enfermedad cardiaca además de casi 5,700 mujeres que tenían antecedentes de enfermedad del corazón. Las mujeres, que tenían entre 49 y 83 años de edad, recibieron un seguimiento promedio de 11.5 años (para el grupo sin enfermedad cardiaca) o de casi diez años (el grupo con enfermedad cardiaca).

En el seguimiento, ocurrieron más de 1,300 ACV en el grupo sin enfermedad cardiaca y más de 1,000 ACV en el grupo con enfermedad cardiaca.

Entonces, los investigadores usaron información sobre la dieta para determinar la “capacidad antioxidante total (CAT)” de las mujeres, una medida de la potencia de estos compuestos alimentarios para reducir enfermedades relacionadas con los “radicales libres” de las células. El daño celular provocado por los radicales libres puede llevar a inflamación, daño y endurecimiento de los vasos sanguíneos.

Entre las mujeres sin antecedentes de enfermedad cardiaca, las que presentaban los niveles más altos de antioxidantes alimentarios tenían 17 por ciento menos riesgo de ACV que las que presentaban los niveles más bajos.

Los beneficios se extendían a las mujeres que ya habían sufrido de enfermedad cardiaca. En ese grupo, las mujeres con los mayores niveles de capacidad antioxidante dietaria tenían un riesgo hasta 57 por ciento más bajo de accidente cerebrovascular hemorrágico que las que presentaban los niveles más bajos.

Según los autores del estudio, las frutas y las verduras contribuían alrededor del 50 por ciento de la capacidad antioxidante en las mujeres sin antecedentes de enfermedad cardiaca que tenían la CAT más elevada. También contribuían los granos integrales (18 por ciento), el té (16 por ciento) y el chocolate (5 por ciento).

Los autores del estudio anotaron que el efecto se sostuvo incluso tras tomar en cuenta otros factores que con frecuencia se correlacionan con las dietas sanas, como hacer ejercicio o evitar fumar.

“Comer alimentos ricos en antioxidantes podría reducir el riesgo de ACV al inhibir el estrés oxidativo y la inflamación”, apuntó en un comunicado de prensa de la revista la primera autora Susanne Rautiainen, estudiante doctoral del Instituto Karolinska, en Estocolmo. “Esto significa que las personas deben comer más alimentos como las frutas y las verduras, que contribuyen a la capacidad antioxidante total”.

Otras expertas estuvieron de acuerdo.

“Hace mucho sabemos que incluir antioxidantes en la dieta puede tener un efecto positivo en varias afecciones, y no hay desventajas de incluir más de estos alimentos en la dieta”, aseguró Karen Congro, nutricionista y directora del Programa de Bienestar de por Vida del Centro Hospitalario de Brooklyn en la ciudad de Nueva York.

“Sería muy útil evaluar estos hallazgos en un gran ensayo clínico para determinar cómo impacta una dieta rica en antioxidantes al accidente cerebrovascular”, añadió. “Dado que los antioxidantes son antiinflamatorios, incluirlos en la dieta puede tener un impacto positivo para las personas en riesgo de una variedad de afecciones”.

Y una experta cardiaca anotó que la dieta, no los complementos, podría seguir siendo la mejor fuente de antioxidantes.

“Esta dieta [saludable para el corazón] fue la más rica sobre todo en frutas y verduras, además de granos integrales, té y chocolate, cuya capacidad antioxidante, que incluye las vitaminas C y E, los carotinoides y los flavonoides, tiene un efecto beneficioso”, señaló la Dra. Suzanne Steinbaum, directora de mujeres y enfermedad cardiaca del Hospital Lenox Hill en la ciudad de Nueva York. Anotó que aunque muchos ensayos anteriores “no mostraron un beneficio de los complementos antioxidantes, claramente una dieta rica en antioxidantes podría proveer protección contra la enfermedad cardiovascular”.

Fuente: Mi Dieta

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Verduras: ideas fáciles para incluirlas en tu alimentación

Todos sabemos que las verduras son parte de una buena y balanceada comida. Pero la pregunta es cómo haces para incorporarlas en la comida y sobre todo, para que tus hijos dejen de pensar que las verduras no son sabrosas.

Incluir verduras en las comidas es fácil y lo puedes hacer sin cambiar mucho las rutinas de comida de tu familia ni los tipos de platillos que sueles servirles.

A todos los niños les encantan las meriendas. Para que tus niños se acostumbren a comer más verduras, trata de incluirlas en cada oportunidad.

Puedes darles a los niños trocitos de apio y zanahoria con un poco de mayonesa Hellmann’s.

La manera de cocinar las verduras altera su sabor. Por eso, para que ni tú, ni tu familia se aburran comiéndolas, varía su preparación.

Puedes marinar las verduras en una salsa a tu gusto y asarlas. Son un acompañante perfecto para platillos de carne y un ingrediente original con pasta y arroz. Prueba la deliciosa Ensalada de Arroz con Verduras Asadas, un plato ligero y fresco que está hecho con salsa para pasta y contiene dos porciones completas de vegetales por cada media taza de salsa. Con sólo agregarle verduras al arroz que acostumbras cocinar para tu familia, crearás un plato nuevo.

Una forma de comer más verduras es agregándolas a sopas o licuándolas en ricos jugos.

Por ejemplo, añádele un simple sofrito de chiles morrones verdes o rojos, cebolla y cilantro fresco a una sopa para darle un toque extra de sabor y aun más vegetales. Si quieres preparar una sopa rica en proteínas así como verduras, opta por una sopa de verduras y carne. ¡Un platillo completo y delicioso!

Para hacer licuados de vegetales, elige varias verduras naturales y añádeles jugo de fruta para licuarlas. Por ejemplo, combina la zanahoria con el apio y jugo de naranja en una juguera para hacer un licuado refrescante y delicioso.

Con un poco de imaginación puedes incorporar verduras a tus meriendas, comidas e incluso bebidas de todos los días. Por tu parte, no tendrás que cambiar mucho tus rutinas de cocina y a tus hijos les fascinará la variedad con la que incorporas las verduras en sus platos y bebidas.

Fuente: Mujer

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