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jueves, 2 de febrero de 2012

¿Cómo motivarme para hacer ejercicio?

Imagen sin royalties: Three women in step workout class doing…

Todos los domingos te escuchas a ti misma diciéndote: “mañana comenzaré con mi nueva rutina de ejercicio”. Ya pasaron meses de la primera vez de aquello y tu mayor logro se reduce a unos cinco minutos de estiramiento y a un par de vueltas a la manzana después de un gran almuerzo.

Lo peor es que realmente quieres hacerlo. Has leído cincuenta veces sobre los beneficios físicos y psicológicos del ejercicio… ¡y sí que los necesitas! Además, nunca está de más perder unos kilitos que para variar se han acumulado alrededor de tus caderas. Para que encuentres esa motivación que necesitas para disciplinarte, anota estos consejos y ponlos en práctica ya mismo.

Muchas veces tiramos la toalla antes de tiempo (o de forma casi inmediata) simplemente porqueese deporte que escogimos no está hecho para nosotras. Por ejemplo, si te gusta estar al aire libre, una bicicleta estacionaria puede aburrirte. Si te gusta bailar, ¿qué esperas para anotarte en unas clases? A mí me encanta correr, pero sé que muchas personas lo encuentran aburridísimo. Si te gusta estar en total actividad, lo tuyo difícilmente será el yoga.

En especial si eres alguien altamente sociable, una buena compañía puede hacer la diferencia para que continúes ejercitándote. Si tienes que levantarte temprano, pensar que alguien te está esperando y no le puedes fallar, impedirá que las sábanas ganen la batalla.

Además, pueden comentar acerca de lo que van logrando, los secretos que van descubriendo, eventos que se le relacionen, y claro, se darán ánimos cuando alguno quiera renunciar.

Una de las mejores formas de sentir que realmente estás haciendo algo bueno para ti y que da resultado, es imponerte metas. Así podrás medir tus logros y te juro que se siente genial ver cómo vas alcanzando aquello que te propusiste.

No necesitas ponerte metas altísimas, al principio más bien pueden ser sencillas para que no te decepciones. Por ejemplo, si sales a correr, puedes medirlas en base a tiempo o distancia: la próxima semana llegaré a correr 6 km y la subsiguiente, 8 km. Si estás practicando yoga, tal vez puedas medir tu avance en función a tu flexibilidad.

Otro detalle que te ayudará en tu determinación de hacer ejercicio es fijar un horario realista. No lo dejes a un “cuando pueda”. Establece las horas y días que le dedicarás y ponlo en un lugar visible para que te tomes muy en serio.

Hasta ahora te has fijado metas y horarios, y cumplirlos puede hacerte sentir muy bien, pero tal vez estés necesitando una motivación extra. Si al cabo de 15 días has logrado lo que te planteaste, engríete: cómprate esos aretes o ese libro que tanto te gustaron. O mejor aún, asiste a un spa para que te den un masaje completo.

Si eres de las personas que aprovecha su ropa vieja para hacer deporte, estás cometiendo un grave error. Hacer ejercicio no es un castigo, al contrario, es una manera de cuidar tu cuerpo. Una manera de animarte para hacerlo es lucir bien, aun cuando no salgas a la calle para realizarlo. Escoge tus colores favoritos, ese modelo que tanto te gustó ¡y listo!

Si frases como “esto es muy difícil”, “no conseguiré nada” o “ya no puedo” pasan por tu mente mientras te ejercitas, lo más probable es que abandones más pronto de lo que crees. Al contrariopiensa en cosas agradables mientras lo realices, lo mejor es que trates de vaciar tu mente de problemas y te enfoques en cosas que te gusten. Tal vez tengas un proyecto pendiente; mientras haces ejercicio es un buen momento para ser creativa.

Cuando comiences a dudar de asistir hoy al gimnasio, recuerda la sensación que te embarga cada vez que has completado tu rutina. Estoy segura de que es sumamente agradable; puedes sentirte un poco cansada, ¡pero totalmente satisfecha!

Caminar, nadar, hacer yoga, saltar la soga, son actividades que cualquier puede hacer, pero también puedes ponerle algo de ti. Si corres, escoges recorridos de zonas que te atraigan y las cambias cada semana, escuchas tu música favorita, imagina que estás cumpliendo una misión específica.

Todos tenemos diferentes razones para querer ejercitarnos, seguramente una de las más comunes es querer bajar de peso. Otros lo hacen por razones de salud o simplemente porque los hace sentir bien (que no es poco).

En cualquier caso, siempre podemos ver qué tanto hemos conseguido. Si tu motivo ha sido bajar de peso, trata de probarte ese vestido que hace un mes no te cerraba, tal vez ya lo puedas hacer o estés muy cerca de lograrlo.

Espero que estas pequeñas pautas te ayuden a ser constante, pero no solo eso, sino que encuentres que el ejercicio además puede ser muy divertido.

Fuente: Linea y Forma

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Ejercicio: lo mejor para prevenir y tratar la osteoporosis (I)

Imagen sin royalties: Portrait of mature woman in sports helmet…

La osteoporosis es un mal que afecta a muchas personas a partir de cierta edad (especialmente a mujeres), y que puede tener consecuencias muy negativas en una edad avanzada. El ejercicio físico ayuda a prevenir y tratar la osteoporosis y las consecuencias negativas que la acompañan, como son las fracturas.

Para prevenir la osteoporosis hay que hacerlo desde edades tempranas, y está demostrado que elejercicio físico en la osteoporosis ayuda tanto a su prevención como a minimizar las consecuencias una vez que ya se ha producido.

La osteoporosis consiste en la pérdida de la densidad de los huesos del organismo. Esto quiere decir que pierden consistencia (se vuelven porosos, de ahí el nombre de la enfermedad) y se hacen más frágiles.

Suele evidenciarse en edades avanzadas, y afecta más a mujeres debido a la menopausia (las disminución de la producciónd de hormonas repercute en el hueso), aunque también afecta a los hombres.

La osteoporosis en sí no tiene por qué dar sintomatología alarmante. A no ser que sea un caso avanzado, por ejemplo con aplastamientos de vértebras que provoquen dolor, no tiene por qué dar molestias.

El problema es que, al estar el hueso debilitado, es más fácil que una caída, golpe o esfuerzo provoque una fractura. Son frecuentes sobre todo las fracturas de cadera, muñeca y vértebras.

Por lo tanto, el verdadero problema de la osteoporosis es que el hueso está más predispuesto a sufrir fracturas, que pueden llegar a ser muy incapacitantes, sobre todo si ocurren en personas mayores. En estos casos la recuperación es más lenta, y puede provocar una importante pérdida de autonomía para las actividades de la vida daria (asearse, vestirse, caminar…).

Es habitual pensar en el esqueleto como un armazón que soporta músculos, ligamentos, órganos y el resto de tejidos. El error está en creer que el hueso es un soporte sin más.

El hueso es un tejido vivo que está contínuamente cambiando, remodelándose para adaptarse a las necesidades del organismo. En el hueso se refuerzan las áreas sometidas a carga o tensiones musculares mediante líneas de fuerza, al igual que un constructor refuerza las áreas de un edificio que tiene que soportar más peso colocando columnas o contrafuertes.

Los principales estímulos que hacen que el hueso cambie para adaptarse a los esfuerzos son la carga y las tracciones musculares.

La carga, es decir, simplemente desarrollar la actividad cotidiana de pie o caminando, venciendo la resistencia de la gravedad, o realizar actividades que requieran transportar peso (llevar una maleta o mochila al trabajo, las bolsas de la compra, cargar con tu hijo pequeño…) son estímulos que fomentan el refuerzo de las estructuras óseas del organismo, sobre todo en aquellas zonas que son puntos que soportan mayor carga.

Es por esto que en astronautas o, sin irnos más lejos, personas que pasan largo tiempo sin realizar actividad (encame prolongado debido a una enfermedad), el hueso pierde esta estructura tan sólida y queda debilitado, ya que el cuerpo no mantiene algo que no se utiliza, de la misma manera que también se pierde la masa muscular en estas situaciones.

Las tracciones musculares, es decir, las contracciones y elongaciones del músculo cuando realiza ejercicio, provocan estímulos sobre el hueso en el que insertan. De la misma forma que el ejercicio físico estimula a las fibras musculares a crecer, también este mismo estrés provoca que se desarrollen refuerzos en el hueso para mantenerlo listo para responder a estas tensiones.

Además de las cargas y el esfuerzo físico, una medida fundamental para mantener el hueso en buen estado es llevar a cabo una alimentación equilibrada, saludable y con un buen aporte de calcio. Además, también es necesario una exposición al sol (unos quince minutos tres veces en semana son suficientes) para que se produzca vitamina D, que actúa en el organismo ayudando a fijar el calcio a los huesos.

Existen medicamentos que aportan calcio al organismo. El problema es que se suelen tomar cuando ya es tarde, es decir, cuando ya hay signos claros de osteoporosis. En estos casos el margen de mejora producido por los medicamentos es muy limitado. No aumentan significativamente la densidad del hueso como para hacerlos más resistentes a fracturas. Por sí solos no van provocar mejora. Si no se modifican el resto de factores (evitar sedentarismo, ejercicio físico de intensidad adecuada, alimentación saludable…) el riesgo a sufrir fracturas va a permanecer.

Además de la medicación para la osteoporosis (suplementos de calcio…) es necesario un estilo de vida sano (tomar el sol…) y activo, con ejercicio intenso (adaptado a la persona), buena alimentación (sana, equilibrada) y teniendo en cuenta que la osteoporosis es un mal que afecta a todo el organismo, por lo que es necesario mantener a todo el cuerpo en buen funcionamiento para poder hacerle frente o, mejor aún, prevenirla.

En la segunda parte de este artículo contaremos más sobre los beneficios del ejercicio físico en la osteoporosis.

Fuente: Vitónica

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Ejercicio prolonga tu vida

Imagen sin royalties: Active Senior Male Stretching

Hacer ejercicio ayuda a estar en forma y mejora la salud. Sin embargo, recientes estudios mencionan que los beneficios se multiplican mientras más te ejercitas. La actividad física constante fortalece el sistema inmunológico, lo que se traduce en menos enfermedades y mayor tiempo de vida.

Prolonga la vida: si te ejercitas 15 minutos seis días a la semana aumenta tu periodo de vida por tres años, según un estudio taiwanés.
Previene la diabetes: investigaciones publicadas en Journal of Science and Medicine in Sport demostraron que unos 40 minutos de ejercicio cinco veces por semana mejora el control del azúcar en la sangre, lo que ayuda a prevenir el desarrollo de diabetes tipo 2.
Te hace feliz: el ejercicio aumenta tu energía y reduce el estrés. Un estudio encontró que 45 minutos de ejercicio cardiovascular tres veces a la semana es tan efectivo como un medicamento para tratar la depresión.
Fortalece tu corazón: 50 minutos de ejercicio tres veces por semana reduce 14% el riesgo de enfermedad cardiovascular en las mujeres.
Baja de peso: ejercitarte por 55 minutos cinco días a la semana te ayuda a perder 10% de tu peso.
Científicos afirman que el promedio de vida de los mexicanos es de 85 años, por ello es importante practicar algún deporte para la prevención de enfermedades crónico-degenerativas en edad avanzada y tener una mejor calidad de vida el mayor tiempo posible.

Fuente: Salud180

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jueves, 26 de enero de 2012

Conoce tres alimentos ideales para consumir antes de hacer ejercicio

Fotografía de stock: Raisins

Si bien el alimento perfecto antes de una jornada de ejercicios es un plato (no muy grande) que contenga carbohidratos y proteína, pues otorga el combustible necesario para un entrenamiento perfecto, muchas veces no tenemos tanto tiempo para comer antes de nuestra rutina.

Por ello, si no quieres sentirte débil y deteriorado en el gimnasio, consume algunos de estos 3 alimentos que te darán un impulso extra a la hora de ejercitarte, recomendados por FitSugar.

1. Pasas: Un pequeño refrigerio fácil de digerir son las pasas, pues contienen vitaminas, minerales y fibra, ideales para los atletas.

2. Chocolate negro: Un pequeño cuadrado de chocolate negro puede darte un impulso de energía adicional antes de hacer ejercicio. Y es que este alimento contiene un flavonoide llamado epicatequina que pueden ayudarte a combatir la fatiga durante el entrenamiento, de acuerdo con un estudio reciente. La cantidad necesaria es pequeña (alrededor de 5 gramos).

3. Café: Otro de los productos para mejorar el rendimiento puede ser el café. La cafeína es estimulante, y también se ha demostrado que mejora la velocidad de los atletas y la resistencia, además incluso pueden estimular al cuerpo a quemar más grasa. Sin embargo, no es bueno beberla justo antes del entrenamiento, sino que debes hacerlo al menos 30 minutos previos al comienzo de tu rutina para obtener mejores resultados.

Fuente: BiobioChile

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¿Por qué el ejercicio es saludable?

Fotografía de stock: Group running at park in the afternoon

No deja de escuchar que el ejercicio es sano para el cuerpo pero, ¿por qué? La respuesta que nos viene es inmediata: Porque mejora o previene ciertas enfermedades como la diabetes o los problemas cardiovasculares. Sin embargo, ¿cómo lo hace? ¿De qué manera la actividad física controla el nivel de azúcar en sangre o evita un infarto? Dos estudios dan con la clave a estas preguntas: El ejercicio activa un gen y una hormona que ponen en marcha procesos orientados a la quema de calorías y a la limpieza celular.

El grupo de Beth Levine, del Instituto Médico Howard Hughes y de otros centros relacionados con la nutrición y la biología celular, es responsable de uno de los trabajos que publica esta semana ‘Nature’. Mediante la manipulación genética de ratones, estos investigadores han podido comprobar que el gen BCL2 tiene un papel crucial en el metabolismo celular, incluida la glucosa.

En nuestro organismo existe un mecanismo denominado autofagia, como un sistema de defensa, que consiste en la destrucción de las proteínas defectuosas y favorece la renovación celular. Este proceso está mediado por los lisosomas que serían como los basureros de la célula. “Esto se traduce en una mejora del estado metabólico, como un mejor control de la glucemia, etc. Si la maquinaria se renueva y todas las piezas son nuevas, todo funciona mejor”, explica Andreu Palou, miembro del CIBERobn y director del laboratorio de Biología Molecular, Nutrición y Biotecnología de la Universidad de las Islas Baleares.

Lo que Levine y sus compañeros observaron fue que al practicar ejercicio se activa el gen BCL2 y con ello se induce la autofagia en el músculo cardiaco y esquelético de los ratones a los 30 minutos después de haber realizado una actividad intensa como correr en una rueda. Este efecto también se observó en otros órganos implicados en la homeostasis de la glucosa y energía como el hígado y el páncreas.

“No hay una sola razón de por qué tenemos diabetes. Cuanto más se conozca los elementos de ese mecanismo más se sabrá de los motivos por los que algunas personas comen más que otras y no engordan o de cuánta cantidad de ejercicio es necesario para activar esos elementos clave, como el gen BCL2, que antes no conocíamos”, explica Palou. “Esta investigación se trata de un progreso significativo en el campo del ejercicio. Sabíamos que era beneficioso pero ahora sabemos por qué”, afirma.

El poder de la grasa parda

Otra pieza fundamental para entender cómo actúa el ejercicio en el cuerpo humano es la aportada por Bruce Spiegelman y su equipo, de diferentes departamentos de la Universidad de Harvard (EEUU), en un estudio publicado la semana pasada en ‘Nature’. Para su investigación también utilizaron ratones a los que les inyectaron la hormona irisina, que en humanos aumenta su nivel con la práctica del ejercicio, y comprobaron que su grasa blanca se transformaba en grasa parda o marrón. Esa transformación es saludable porque la grasa parda quema calorías en lugar de acumularlas.

“La grasa parda favorece la disipación de la energía en forma de calor, no se almacena. La implicación de la grasa parda en la obesidad es algo muy novedoso. Hasta hace poco se pensaba que esta grasa sólo estaba en recién nacidos pero hace unos años se vio que no era así y que los adultos tenían algunos focos de este tejido. La mayor presencia en bebés explica que tenga un efecto termogénico mayor. Es lo que vendría a explicar el dicho popular de que si se pierde un bebé en la nieve aguantaría mejor que un adulto”, señala Ana Belén Crujeiras, del Grupo de Endocrinología Molecular del Hospital Clínico de Santiago de Compostela.

Y el ejercicio interviene en esa transformación a través de la hormona irisina que aumenta sus niveles después de una actividad física prolongada, pero no tras una breve actividad. El grupo de Spiegelman también observó que la inyección de irisina mejora el control de glucosa y los niveles de insulina y produce una reducción de peso en ratones sedentarios que fueron alimentados con una dieta alta en grasas.

“Había un sentimiento en este campo [de investigación] de que el ejercicio se ‘comunicaba’ con varios tejidos del cuerpo. Pero la pregunta era cómo [...] Es emocionante encontrar una sustancia conectada al ejercicio y con un potencial claramente terapéutico”, explica Bruce Spiegelman, profesor en Biología Celular de la Facultad de Medicina de Harvard.

Para Jesús de la Osada, catedrático de Bioquímica de la Universidad de Zaragoza y miembro del CIBERobn, la investigación de Spiegelman “se trata de un trabajo alucinante. Porque explica cómo se comunica el músculo con el tejido adiposo. Aunque otros trabajos habían descubierto otros ejes de interacción, como el endocrino, faltaba conectar el músculo con los adipocitos, y ellos lo han logrado. Esto podría ser la base de que a medida que envejecemos se pierde músculo y se gana peso”.

Ahora, augura de la Osada, “es de prever que comenzarán un gran número de estudios para solucionar algunos interrogantes como saber qué receptores están implicados y las variantes humanas que hay, es decir, quién tiene un receptor activado y quién no. A partir de ahora se abre un camino y es interesante ver qué ocurrirá en los próximos meses”.

Pero no queda sólo en un tema de obesidad y diabetes. Spiegelman considera además que cada vez existen más evidencias que relacionan la obesidad y la inactividad física con el desarrollo del cáncer, por lo que cree que en un futuro se podrían desarrollar fármacos basados en la hormona irisina para prevenir y tratar estas enfermedades.

Precisamente este es el campo que está investigando Crujeiras, que está realizando ahora una estancia en el laboratorio de Epigenética del Cáncer que dirige Manel Esteller en el Instituto de Investigación Biomédica de Bellvitge. “Estoy intentando averiguar si hay regulaciones epigenéticas que lleven al desarrollo de un cáncer en personas obesas”, señala esta investigadora quien reconoce que la población conoce poco de esta relación.

“Todo el mundo sabe que la obesidad tiene un efecto en la enfermedad cardiovascular pero no conoce su efecto sobre el cáncer. Y las investigaciones están demostrando que la obesidad tiene un alto componente en cánceres como el de mama, colon y endometrio. Aunque poco a poco se van añadiendo otros como el de esófago, riñón o páncreas”.

Fuente: Mundo

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Super series o ejercicio aeróbico, ¿qué quema más calorías?

Fotografía de stock: Aerobics

La quema de calorías es uno de los principales objetivos que buscamos la mayoría de nosotros cuando acudimos a entrenar al gimnasio. Perder los kilos que nos sobran y conseguir una buena salud son algunos de los objetivos que buscamos, y para ello seguimos diferentes técnicas de entrenamiento. Una de las más conocidas para quemar calorías es la realización de ejercicio aeróbico, aunque otras muchas personas hacen super series con peso para perder calorías.

Es real que ambas maneras de entrenar son las elegidas por la mayoría de los que asistimos al gimnasio, y es que se supone que con ambas la quema calórica es elevada. A pesar de existir esta creencia, en Vitónica queremos detenernos en cada una de ellas para determinar cuál de las dos formas es la mejor manera de acabar con esos kilos de más, ya que el ejercicio aeróbico y el entrenamiento mediante super series no es lo mismo.

Cuando hemos hablado sobre la mejor manera de perder peso de forma sana, siempre hemos destacado la necesidad de incluir en nuestros entrenamientos el ejercicio aeróbico. Esta modalidad de trabajo corporal es una de las más efectivas a la hora de quemar calorías, ya que consiste en someter a nuestro organismo a un trabajo constante de baja intensidad y de larga temporalidad. Esto es lo que hace que aumentemos el metabolismo y con ello la quema de calorías.

Las diferentes actividades aeróbicas, al ser de baja intensidad nos permitirán mantener el ejercicio durante más tiempo, por lo que el impacto en el organismo será mayor, ya que conseguiremos mantener activo el organismo quemando con ello las reservas de glucosa, y acto seguido echaremos mano de las de grasa para lograr obtener la energía necesaria para poder hacer frente al ejercicio que vamos a llevar a cabo.

Por otro lado tenemos otra alternativa que mucha gente utiliza a la hora de quemar calorías es la de lassuper series. Esta modalidad de entrenamiento es la misma que llevamos a cabo cuando trabajamos con peso a la hora de hipertrofiar los músculos, solo que para esta forma de trabajar lo que haremos será elevar cargas livianas durante largas series de repeticiones. De este modo someteremos al músculo a un desgaste mayor, pero no el suficiente para quemar la misma cantidad de calorías que con el ejercicio aeróbico.

Es cierto que con esta manera de entrenar quemaremos más calorías que con el entrenamiento de fuerza convencional, pero al elevar una carga, el trabajo muscular sigue siendo fuerte, por lo que no podemos alargar el ejercicio en el tiempo como sucede a la hora de hacer ejercicio aeróbico. Es cierto que aunque la quema de calorías no es tan elevada como con el ejercicio aeróbico, al trabajar con peso estamos tonificando el músculo y aumentando el tamaño de las fibras, por lo que a la larga conseguiremos una mayor aceleración del metabolismo y un mayor consumo de calorías.

Ambas maneras de entrenar son muy recomendables y pueden ser complementarias a la hora de bajar de peso y de acabar con las calorías que nos sobran. A pesar de todo, es necesario que no nos centremos solo en una forma de entrenar, sino que lo más recomendable es una alternancia o una convivencia de ambas maneras de quemar calorías a la hora de conseguir un cuerpo más delgado y en mejores condiciones.

Fuente: Vitónica

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viernes, 23 de diciembre de 2011

Diez beneficios del ejercicio

¿No te gusta hacer ejercicio? ¿Sabías que con dedicar por lo menos 30 minutos de tu día a realizar algún tipo de ejercicio podrías prevenir muchas enfermedades, calmar el dolor e incluso aumentar tu autoestima? Sigue leyendo y cambiarás de opinión.

Treinta minutos por día son suficientes para prevenir algunas enfermedades, calmar el dolor y aumentar la autoestima. Así lo recomiendan los expertos en cardiología, que aseguran que con media hora diaria de ejercicio cardiovascular se obtienen importantes beneficios para la salud. Si la idea es bajar de peso, habrá que duplicar el tiempo y aumentar a 60 minutos. Además de ayudar a bajar de peso, el ejercicio mejora el estado físico, mental y emocional.

A continuación, diez razones para hacer ejercicio:

Te ayuda a mantener un peso saludable, pues quemas calorías y grasa.Aumenta tu nivel de energía. Aunque te parezca extraño, el ejercicio te da más energía para que seas más eficiente en tus labores.Te pone de buen humor.Aumenta tu autoestima. Esto sucede como consecuencia de verte y sentirte cada día mejor.Alivia el dolor. Al realizar ejercicio, tu cuerpo secreta endorfinas y estas sustancias disminuyen la intensidad del dolor.Te ayuda a dormirDisminuye tu estrés.Aumenta tu flexibilidad. Esto es importante para prevenir que te lastimes las articulaciones.Te ayuda a aumentar la fuerza de tus músculos.Previene enfermedades como: osteoporosis, diabetes, hipertensión, infarto del corazón y obesidad.

Para obtener mayores beneficios del ejercicio y evitar lesiones, te recomendamos consultar con tu médico para que te ayude a elegir la rutina que más se adapte a tus necesidades. Lo ideal es combinar el ejercicio cardiovascular caminar, correr, nadar, ir en bicicleta con ejercicios de flexibilidad pilates,  yoga, estiramientos y ejercicios de fuerza pesas.

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Ejercicio ayuda a tener mejor memoria

Tener un buen nivel de actividad física hace que tengamos una mejor salud mental, reveló una investigación llevada a cabo con ratones. Con esto se confirma que un cuerpo sano tiene una mente sana.

Los investigadores señalan que no es preciso sudar la camiseta para que el ejercicio tenga beneficios en nuestro cuerpo; a veces basta con salir a dar un paseo tranquilo.

Sin embargo, recomiendan activarse de cualquier manera, pues es seguro que cualquier tipo de ejercicio que hagamos nos brindará beneficios.

Según los especialistas, hay dos modos de tener un cuerpo sano; uno es haberlo heredado y estar programados para ser sanos; y otro totalmente controlado por nosotros con una dieta sana y ejercicio.

Un estudio publicado en Traslational Psychiatry con ratones encontró que aquellos que eran sometidos a rutinas de ejercicio por cinco minutos al día, aún cuando eran mayores seguían presentado sus capacidades de memoria al igual que los ratones jóvenes.

Luego se hizo un estudio con humanos en donde con ayuda de un simulador de vuelo y se encontró que al paso de los años la capacidad iba decayendo y en especial los que tenían un gen llamado BDNF, es decir quienes necesitaban hacer más ejercicio para mantener su mente sana.

Y al no saber si tenemos o no ese gen, lo mejor es ejercitarnos, dicen los especialistas, pues todos nos vemos beneficiados con la actividad física, tanto para activar los biomarcadores cerebrales que agilizan nuestra mente como para tener un cuerpo sano.

Fuente: La Primera Plana

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jueves, 22 de diciembre de 2011

Los cerebros más grandes podrían haber evolucionado a partir del ejercicio

Un estudio concluyó que los animales que cuentan con mayor capacidad atlética también presentan mayor desarrollo en este órgano.

Expresiones como ¿cuántos centímetros de frente tienes? Muestra nuestra percepción generalizada de que entre más grande es nuestro cerebro más inteligentes somos.

Pero ¿qué es lo que causa su crecimiento?

Los resultados de una investigación publicada en la revista PLoS ONEsugieren que el ejercicio físico y no la actividad intelectual podría ser responsable del crecimiento de este órgano, según Wired.com.

Un par de antropólogos estadounidenses descubrieron que el ejercicio de resistencia causa una elevación de los niveles de mensajeros químicos encargados de promover el crecimiento y la reorganización del cerebro.

Para realizar esta investigación los antropólogos se basaron en estudios previos en los que compararon el tamaño del cerebro con las destrezas de distintos animales. En sus resultados concluyeron que los animales con mayores cerebros son los que realizan más actividad física.

Los académicos estudiaron a 29 especies distintas y encontraron que existe una relación entre el tamaño del cerebro y la tasa metabólica máxima (MMR por su siglas en inglés) o nivel de capacidad física. Por lo tanto los mayores cerebros del reino animal se encuentran en las especies que realizan mayor ejercicio aeróbico, como correr.

Aunque esta teoría puede aplicarse a distintas especies, no funciona con los humanos, pues de acuerdo con los científicos “dentro de los animales estudiados no se incluyen animales relativos a nosotros como los primates”, dijeron a Wired.

David Raichlen y Adam Gordon, autores del estudio, dijeron que en el futuro trabajarán para buscar si este descubrimiento tiene alguna repercusión en las teorías de la evolución y adaptación de los animales.

Fuente: CNN México 

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jueves, 8 de diciembre de 2011

El ejercicio extremo podría ser peligroso para el corazón

Practicar ejercicio de resistencia extrema, como el entrenamiento para un maratón, puede afectar al corazón, revela una investigación realizada con 40 deportistas de alto rendimiento en Australia.

Después de analizar varias imágenes extraídas por resonancia magnética de un grupo de atletas que entrenan para participar en eventos como triatlones o carreras de ciclismo de montaña, los investigadores descubrieron que, en la mayoría de los casos, los músculos del corazón se habían estirado más de lo normal.

Aunque muchos de los deportistas se recuperaron completamente en una semana, cinco seguían mostrando heridas de carácter más permanente.

Los investigadores explicaron en la revista European Heart Journal cómo estos cambios pueden causar problemas al corazón como arritmias.

Aclararon, no obstante, que sus hallazgos no deben interpretarse como una afirmación de que el ejercicio de resistencia no es saludable.

En la mayoría de los atletas, una combinación de entrenamiento razonable y recuperación debería provocar una mejoría en las funciones del músculo del corazón, señalaron.

Pese a ello consideran que es necesario hacer más investigaciones debido a la pequeña muestra de su estudio realizado en Australia. En un principio la investigación contemplaba los riesgos de salud asociados al deporte extremo.

Beneficios de la actividad física

El director médico de la maratón de Londres, el profesor Sanjay Sharma, valoró el estudio como interesante pero considera que es necesario investigar más al respecto.

“Mi opinión personal es que el ejercicio de resistencia extrema probablemente no causa daños al corazón en algunos atletas. Ahora bien, no creo que el cuerpo humano esté diseñado para hacer ejercicio durante 11 horas al día, así que un daño al corazón quizás no se tan improbable”.

Sin embargo, todavía no se puede asegurar que la participación en deportes de resistencia provoca daños a largo plazo.

Y Doireann Maddock, de la Fundación Británica del Corazón, dijo que los hallazgos no deberían ahuyentar a la gente de hacer ejercicio.

“Es importante recordar que los beneficios de una actividad física están bien establecidos y aceptados. Los deportistas de alto rendimiento que han participado en este estudio estuvieron compitiendo en jornadas largas y después de entrenar durante más de 10 horas a la semana.

“Más estudios a largo plazo serán necesarios para determinar si el ejercicio de resistencia extrema puede causar daños en el ventrículo derecho del corazón en algunos atletas. En cualquier caso creemos que cualquier atleta de resistencia debería discutir el asunto con su médico de cabecera”.

El corazón antes y después del esfuerzo

Para el estudio, los científicos estudiaron a los atletas dos semanas antes de sus competencias, inmediatamente después de ellas y una semana más tarde.

Después de las carreras los corazones de los atletas habían cambiado de forma. El ventrículo derecho, una de las cuatro cámaras en el corazón involucradas en el bombeo de sangre, apareció dilatado y no funcionaba de manera óptima como lo hacía en las semanas previas a la carrera.

Los niveles de una sustancia química llamada BNP, producida por el corazón en respuesta a un estiramiento excesivo, habían aumentado.

Una semana más tarde, la mayoría de los corazones de los atletas recuperaron el estado que tenían antes de las competencias. No obstante, en cinco de ellos que entrenaron y compitieron igual que los demás, se observaron signos de cicatrización del tejido del corazón mientras que la función ventricular derecha había quedado disminuida en comparación con la lectura previa a la carrera.

Fuente: BBC Mundo

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Más ejercicio podría mejorar el sueño, según un estudio

Un estudio reciente sugiere que la actividad física regular podría mejorar el sueño. Las personas que cumplían con las directrices nacionales de ejercicio reportaron un mejor sueño y menos fatiga diurna que las que no.

La investigación no confirma que el ejercicio lleve directamente a un mejor descanso, y es posible que haya otra explicación para la conexión aparente entre ejercicio y sueño. Aún así, los hallazgos mayormente concuerdan con investigaciones anteriores, señaló Matthew P. Buman, profesor asistente de ejercicio y bienestar de la Universidad Estatal de Arizona, que está familiarizado con el estudio.

Pero si piensa que caminar o trotar a diario aliviará sus problemas de sueño, quizás esté siendo demasiado optimista.

“En general, la relación entre la actividad física y el sueño es moderada”, apuntó Buman.

Más de un tercio de los adultos de EE. UU. Tienen problemas para dormirse de noche o para permanecer alertas durante el día, según la información de respaldo del estudio. Un sueño inadecuado se ha relacionado con la depresión, la enfermedad cardiovascular y otros problemas de salud.

El nuevo estudio, liderado por investigadores de la Universidad Estatal de Oregón, observó estadísticas de una encuesta de salud de EE. UU. llevada a cabo de 2005 a 2006. Los investigadores se enfocaron en más de 2,600 hombres y mujeres de 18 a 85 años de edad que midieron sus niveles de actividad y respondieron a preguntas sobre el sueño.

Todos usaron acelerómetros, dispositivos que miden la actividad física, durante una semana.

Los investigadores ajustaron sus estadísticas para que no se vieran afectadas por los números inusualmente altos o bajos de personas de ciertas edades, el peso, afecciones de salud, antecedentes de tabaquismo u otros factores.

Entonces, los investigadores determinaron cuántos participantes cumplían o excedían las directrices nacionales de ejercicio al hacer al menos 150 minutos por semana de ejercicio moderado o 75 minutos por semana de ejercicio vigoroso, o una combinación de ambas cosas.

Los que cumplían con las directrices tenían 65 por ciento menos probabilidades de reportar sentirse somnolientos con frecuencia durante el día, en comparación con los que hacían menos ejercicio. También eran 68 por ciento menos propensos a reportar a veces tener calambres en las piernas, y 45 por ciento menos propensos a reportar problemas para concentrarse cuando estaban cansados.

El estudio aparece en la edición de diciembre de la revista Mental Health and Physical Activity.

Buman afirmó que el hallazgo es interesante, aunque no pruebe que el ejercicio mejore el sueño.

Sin embargo, si ocurre así las causas no están claras. Algunos investigadores creen que la actividad física mejora el sueño al ayudar a reducir los niveles de estrés, ansiedad y depresión, señaló. “Otros han sugerido una hipótesis de conservación de la energía, que esencialmente dice que cuando uno quema más calorías a través del ejercicio el cuerpo utiliza más eficazmente el periodo de sueño para recuperarse. Otros han sugerido que el ejercicio puede reducir modestamente el peso corporal, lo que a su vez ayuda a las personas a dormir mejor”.

Otra teoría sugiere que el ejercicio ayuda al organismo a manejar mejor el enfriamiento de su temperatura durante el sueño, apuntó.

Entonces, ¿se debe evitar el ejercicio antes de irse a la cama, como sugiere la sabiduría convencional? La nueva investigación no observó la hora a la que se hacía ejercicio, pero los autores del estudio anotan que investigaciones anteriores no han mostrado que el ejercicio tarde en la noche afecte la calidad del sueño.

Fuente: MedLinePlus

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Las sesiones cortas de ejercicio también rinden frutos

Un estudio reciente descubrió que hacer incluso pequeñas cantidades de actividad física a la semana puede reducir la presión arterial y mejorar la forma física general en los adultos. 

En el estudio de 12 semanas, que aparece en elJournal of Epidemiology and Community Health, participaron 106 personas sanas, pero sedentarias, de 40 a 60 años.

Investigadores de la Queen’s University en Belfast, Irlanda, pidieron a 44 de los participantes que caminaran a paso enérgico durante media hora cinco días a la semana, mientras que los otros 42 caminaron a paso enérgico 30 minutos pero tres días a la semana. El resto de los participantes mantuvo su estilo de vida normal.

Al final del estudio, hubo una reducción significativa de la presión arterial sistólica así como del tamaño de la cintura y la cadera en ambos grupos de caminantes, junto con una mejora en la forma física general. Los que no caminaban no mostraron cambios en ninguna de estas áreas.

Los autores anotaron que reducir unos cuantos centímetros de la cadera y la cintura, así como en la presión arterial, es suficiente para disminuir el riesgo de muerte por enfermedad cardiovascular.

Actualmente, se recomienda a los adultos hacer al menos 30 minutos de ejercicio de intensidad moderada por lo menos cinco días a la semana. Sin embargo, muchas personas encuentran dificultad para alcanzar ese objetivo. Este estudio muestra que las personas pueden ganar beneficios de salud aún si pueden hacer solamente tres sesiones de ejercicio de intensidad moderada a la semana, declararon los autores.

Fuente: Mi Dieta

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