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jueves, 12 de enero de 2012

Hombres y mujeres piensan más en sexo que en comida y descanso

Fotografía de stock: Intimate couple lying on concrete outdoors

La mente de los hombre es invadida por pensamientos sobre el sexo cada 50 minutos, según un estudio realizado en la Universidad Estatal de Ohio, en Estados Unidos. Pero las mujeres van cerca, con su mente ocupada en esta materia cada 95 minutos.

Esta investigación sobre sexo, que será publicada en la revista especializada Journal of Sex Research, desmiente el hecho de que los hombres tienen pensamientos eróticos cada siete segundos y el que las mujeres no piensen en ello.

El hombre, no obstante, dedica un mayor tiempo a otras necesidades físicas como comer y dormir. Ellos piensan en comida unas 18 veces al día (ellas, 15) y unas 11 veces en descansar (ellas, ocho), de acuerdo con la investigación.

En el estudio participaron 163 mujeres y 120 hombres -estudiantes universitarios entre 18 y 25 años- que se inscribieron en un programa de investigación sicológica.

Los participantes debían pulsar un botón cada que pasara por su mente alguno de los temas asignados: sexo, comida y descanso.

Los resultados llevaron a los investigadores a concluir que “entre los hombres y las mujeres existe diferencia a la hora de pensar en sexualidad, pero también en la comida o el sueño”.

No obstante, la diferencia no es muy significativa.

Fuente: CNN Mexico

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viernes, 16 de diciembre de 2011

Comida saludable en la escuela

Si tienes niños que van a la escuela debes saber que la alimentación sana debe ser un hábito que debes enseñarles desde temprana edad ya que así evitarás las enfermedades ocasionadas por una inadecuada nutrición, especialmente ahora que los niños y los adolescentes se están acostumbrando a una comida con un alto contenido de calorías, colesterol y grasas que favorece el aumento de peso.

Cuando los niños solo consumen alimentos chatarra bajos en nutrientes pueden padecer de estreñimiento, obesidad, anemia o dificultad para concentrarse en las clases, lo que lleva a un rendimiento académico deficiente e incluso problemas en la conducta. Para evitar todo esto es importante tomar medidas desde que son chiquitos y en este aspecto la escuela puede ser un gran aliado o por el contrario un enemigo.

Aunque las escuelas tengan programas de alimentación saludable y ofrezcan opciones nutritivas dentro de sus menús, siempre dan la opción a otros alimentos no tan saludables.

Es por esto que es importante que como padre de familia des el ejemplo en tu casa para que así tus hijos puedan tomar decisiones inteligentes a la hora de escoger qué es lo que van a comer.

En Estados Unidos un estudio reciente encontró que hay varios factores que influyen en la alimentación de los adolescentes a la hora de hacer elecciones de alimentación sana como son: el horario de alimentación en las escuelas, los alimentos que dan los padres a sus hijos para llevar a la escuela y las máquinas expendedoras.

Como todo empieza en casa, es importante que mantengas snacks saludables como lo son productos lácteos, frutas naturales, cereales y frutos secos. Las calorías que tus hijos deben de consumir y la cantidad dependen de la edad de tu niño y de su actividad física, pero se recomienda que cada snack proporcione 150 calorías a los preescolares, 200 calorías a los alumnos de enseñanza básica y 250 calorías a los estudiantes de enseñanza media.

Se sabe que los niños o adolescente no están interesados en llevar una buena alimentación. Les atrae más el color, el sabor y el olor de las cosas que ven y pueden comprar; se les antoja mas una gaseosa y papas fritas que un jugo de frutas natural y una ensalada.

Por eso debes enseñarles los beneficios que la comida saludable trae y ellos verán que cuando los consumen se sienten más activos y saludables.

Otra opción es darle a tus niños un buen desayuno, esta comida les aportará la energía que necesitan para empezar el día y no estarán con demasiada hambre a la hora de el recreo. Además, debes fomentar el ejercicio en tus hijos. Es importante que cualquier niño desempeñe algún tipo de actividad física, esto no solo los mantendrá saludables si no que les ayudará a controlar el hambre.

Por último, debes saber que dependiendo de la actividad física en la que estén involucrados tus hijos, así será la cantidad de calorías que deben de consumir.

Fuente: Mi Dieta

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jueves, 15 de diciembre de 2011

Desplegar las calorías no influye en el consumo de comida rápida

Una investigación reciente halla que publicar la cantidad de calorías de las opciones del menú en los restaurantes de comida rápida no parece motivar a los adolescentes y a los padres de niños pequeños a pedir comidas menos calóricas.

Los investigadores que estudiaron las opciones del menú de cuatro cadenas de comida rápida antes y después de la entrada en vigencia del etiquetado obligatorio en la ciudad de Nueva York, señalaron que esta medida legislativa ha hecho muy poco por reducir el consumo de calorías.

“No observamos ningún cambio en el consumo de calorías antes y después de la entrada en vigencia del etiquetado”, señaló el autor principal del estudio, el Dr. Brian Elbel, profesor asistente de medicina y políticas de salud de la Facultad de medicina y la Facultad de salud pública Wagner de la Universidad de Nueva York.

“El etiquetado [de las calorías] no es una solución milagrosa”, señaló. Los esfuerzos relacionados con los restaurantes para combatir la obesidad infantil necesitan otros enfoques, tales como decirles a los consumidores el límite ideal de calorías para cada comida, agregó.

La comida rápida se ha relacionado con mayores tasas de obesidad en niños y adolescentes, escribieron los autores.

Aunque los adolescentes leyeron las cantidades de calorías publicadas en los restaurantes de comida rápida en la misma proporción que los adultos, esto no se tradujo en órdenes de comida más bajas en calorías.

Los hallazgos aparecen publicados en línea el 15 de febrero en laInternational Journal of Obesity.

Como parte de la nueva ley de reforma de la atención de la salud, los restaurantes con 20 establecimientos o más deben publicar el contenido calórico de sus menús. La ciudad de Nueva York fue pionera al poner en marcha un programa de etiquetado de alimentos en julio de 2008.

Ese verano, a lo largo de dos semanas, Elbel y su equipo estudiaron las opciones de comida rápida de 349 niños y adolescentes, desde un año de edad hasta los 17, en áreas de bajos ingresos de la ciudad de Nueva York y Newark, Nueva Jersey, tanto antes como después de la introducción del etiquetado de las calorías. En Newark el etiquetado no era obligatorio.

Los restaurantes eran McDonald’s, Burger King, Wendy’s y Kentucky Fried Chicken. Cerca del 90 por ciento de los clientes eran minorías étnicas y raciales.

Los investigadores les pedían a los clientes a medida que entraban que les mostraran su recibo y que respondieran a varias preguntas a cambio de dos dólares. Los clientes desconocían antes de ordenar la comida lo que estaban estudiando los investigadores.

Los padres de niños pequeños contestaron las preguntas sobre las elecciones alimenticias de sus hijos.

El 57 por ciento de los adolescentes de la muestra de Nueva York dijo que había leído la etiqueta, pero apenas el 9 por ciento tomó en cuenta esta información al momento de ordenar la comida.

Los adolescentes consumían 730 calorías por orden, en promedio, antes de la introducción del etiquetado y 755 después. Los padres ordenaban para sus hijos pequeños 610 calorías antes y 595 después, una reducción que no fue estadísticamente significativa.

Cerca del 35 por ciento de los adolescentes apuntó que consumía comida rápida seis o más veces a la semana. Alrededor de la tres cuarta partes señalaron que el sabor era lo que influía en su pedido.

Para muchos clientes, la ubicación del establecimiento era lo que les llevaba a elegir un restaurante.

Al destacar que el pequeño tamaño del estudio es una limitación, los autores sugieren que se realicen investigaciones a nivel nacional tan pronto entre en vigencia el etiquetado obligatorio de las calorías en todo el país.

Los hallazgos del estudio son similares a los de una investigación anterior llevada a cabo por el equipo de Elbel, que encontró que apenas más de una cuarta parte de los adultos que leían la información de las calorías la tomaban en cuenta.

Sin embargo, un estudio realizado por la Dra. Pooja Tandon, de la Universidad de Washington en Seattle, encontró resultados contradictorios. Ese estudio, que se publicó el año pasado, encontró que los padres que tenían información sobre la cantidad de calorías ordenaban 100 calorías menos por comida para sus hijos de 3 a 6 años (lo suficiente para hacer la diferencia a largo plazo), en comparación con los padres que no tenían acceso a esta información.

Tras revisar los resultados de la nueva investigación, Tandon apuntó que quizá sea necesario realizar un seguimiento a largo plazo después de los cambios en el menú para ver si hay una diferencia. “Es posible que las exposiciones repetidas sean necesarias antes de observar un cambio en el comportamiento o quizá se necesite más tiempo para que los restaurantes reformulen sus ofertas”, apuntó.

Otra experta señaló que esta nueva investigación sugiere que las familias necesitan tener a mano información de salud antes de visitar los restaurantes de comida rápida. “Una vez que se toma la decisión de ir a un restaurante de comida rápida, la información nutricional parece no cambiar las preferencias alimenticias”, señaló Connie Diekman, directora de nutrición universitaria en la Universidad de Washington en San Luis.

El estudio subraya la necesidad de una mejor educación sobre lo que es la alimentación sana y el consumo adecuado de calorías por comida, apuntó.

Fuente: Univision Salud

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martes, 13 de diciembre de 2011

Más niños consumen comida para llevar rica en calorías

 La epidemia de obesidad está siendo impulsada aún más por una creciente tendencia entre los niños de comer fuera y traer comida para llevar a casa, señalan investigadores de la Universidad de Carolina del Norte.

Esas comidas son ricas en azúcar y calorías, y su creciente popularidad significa que muchos niños están obteniendo más calorías de las que necesitan, anotaron los investigadores.

Desde 1994, esta tendencia ha estado creciendo rápidamente, y refleja la disponibilidad de restaurantes de comida rápida y de comidas preparadas en supermercados y otras tiendas de alimentos, dicen los investigadores. De hecho, las calorías comidas fuera de casa aumentaron de 23.4 a 33.9 por ciento entre 1977 y 2006.

“Hallamos que los niños comen un nivel relativamente sostenido de calorías en casa, pero además los niños también comen un creciente número de calorías fuera de casa”, apuntó la autora del estudio Jennifer Poti, de la Facultad Gillings de salud pública global de la universidad. “Comer fuera de casa en realidad fomenta el aumento en la ingesta energética de los niños”.

Poti comentó que muchas de las comidas que los niños comen fuera de casa provienen de comidas preparadas vendidas en supermercados y otras tiendas, además de restaurantes de comida rápida. Gran parte de la comida rápida que los niños ingieren en realidad se consume en casa, lamentó Poti. En 2006, casi la mitad de las comidas rápidas que los niños consumieron fueron en casa, anotó.

Aunque no se conoce el motivo de este aumento en el consumo de comidas preparadas, Poti especula que se trata de una combinación de factores que incluyen la comodidad, el costo y presiones de tiempo.

Poti advirtió que esta tendencia agrava la epidemia de obesidad. “Los padres deben interesarse tanto en la fuente de la comida como en el lugar en donde se come, ya que ambos influyen significativamente en la ingesta energética”, comentó.

El informe aparece en la edición de agosto de la revista Journal of the American Dietetic Association.

Para el estudio, el equipo de Poti recolectó datos sobre 29,217 niños de 2 a 18 años de edad. Habían participado en la Encuesta nacional de consumo de comida, en la Encuesta continua de ingestas de comidas de los individuos, y en una de otras dos encuestas nacionalmente representativas de la ingesta alimentaria en EE. UU. Esas encuestas recolectaron datos en distintos momentos entre 1977 y 2006, anotó el estudio.

Los investigadores hallaron que de 1977 a 2006, el número de calorías que los niños obtenían de comidas consumidas fuera de casa aumentó significativamente. De hecho, el porcentaje de calorías que los niños obtenían de comida rápida era mayor que el que obtenían en la escuela.

Samantha Heller, dietista, nutricionista, fisióloga del ejercicio y coordinadora clínica nutricional del Centro de Atención del Cáncer del Hospital Griffin en Derby, Connecticut, dijo que “en nuestro acelerado mundo donde carecemos de tiempo, los padres están convencidos de que es más fácil y menos caro comer comida para llevar, comida rápida y en restaurantes”.

Desafortunadamente, esas comidas por lo general son ricas en sodio, grasa, azúcar y calorías, y pobres en nutrientes saludables, lamentó. “No podemos controlar dónde están localizadas esas fuentes de comida ni cómo preparan la comida, pero podemos decidir cocinar más en casa, lo que en última instancia ahorrará dinero y ayudará a mantener sanas a nuestras familias”, aconsejó Heller.

Aunque parece que una comida para llevar por $4.99 es toda una oferta, en realidad se ahorraría dinero si compra pechugas de pollo, verduras, pasta integral, pan y salsa en el supermercado. “Se tendría una cena sana y sobras para el almuerzo de mañana, y probablemente suficiente para reinventar una cena usando los ingredientes que queden en una ensalada, frittata o burrito”, añadió.

“Por menos de $30 puede comprar suficientes alimentos para varias comidas, que incluyan pechugas de pollo, hongos, brócoli, pasta, lechuga, pan, huevos, salsa de tomate y aderezo para ensalada”, aseguró Heller.

“Una familia de cuatro puede gastar todo eso fácilmente por una sola comida para llevar o rápida. Planificar las comidas de la semana por adelantado hará que cocinar en casa sea más fácil, rápido y rentable. Y algo más importante es que la investigación sugiere que las comidas familiares aumentan la salud y el bienestar de los niños a varios niveles”, dijo.

“Este estudio es una alarma sobre dónde se ocultan las calorías excesivas en las dietas de los niños”, afirmó Lona Sandon, vocera de la Asociación Dietética Americana (American Dietetic Association). “Una mayor dependencia de las comidas preparadas fuera de casa ha llevado a mayores ingestas calóricas. Comer comidas preparadas fuera de casa se ha convertido en la norma, no la excepción. Esto hace que sea más vital tomar opciones sanas cuando se eligen comidas cocinadas fuera de casa”.

“Este estudio también muestra que no podemos continuar culpando a las comidas que se sirven en la escuela por el problema. Las escuelas han trabajado mucho para cambiar el ambiente alimentario y ofrecer opciones más sanas”, añadió Sandon. “Prestar atención a dónde y qué comen los niños fuera del ambiente escolar es igual de importante”.

Fuente: Univision Salud

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