viernes, 3 de febrero de 2012

Acerca del sexo anal

Imagen sin royalties: Couple making love on bed

Estimulación anal empieza explorando la sensibilidad externa …

ESTIMULACIÓN ANAL Empieza explorando la sensibilidad externa del ano de tu pareja y después pasa a una estimulación más directa. Puede hacerse manualmente o con un vibrador. Muchos hombres disfrutan acariciándose la próstata, a la cual puedes acceder insertando un dedo en el conducto anal. Con la punta del dedo, haz círculos suaves alrededor de la parte externa del ano de tu pareja, introduce la punta de tu dedo más o menos un centímetro dentro del conducto anal y continúa describiendo círculos en su interior. Necesitarás lubricar tu dedo y el ano de tu pareja. Si está de acuerdo, puedes ejercer más presión SEXO ANAL.

El ano no pertenece al aparato reproductor, por lo que no está fisiológicamente condicionado para el acto sexual, es un órgano contaminado con el material fecal, con muchos microorganismos. El riesgo de infección se incrementa, pues el esfínter anal es mas rígido a la penetración y menos elástico que la vagina, con la consiguiente mayor fricción ocurriendo mayores microtraumatismos durante el acto sexual. Tampoco tiene la lubricación que normal y fisiológicamente tiene la vagina. El riesgo de contaminación no es solamente local, las microfisuras que se producen durante el sexo anal producen microsangrado en el pene y en el ano, que posibilita la contaminación sangre a sangre, mecanismo por el cual se explica que el sexo anal sea el de mayor riesgo para la transmisión del virus del SIDA (VIH) y de otras Enfermedades de Transmisión Sexual.

El sexo anal puede producir desgarros musculares en el esfínter anal. Para los que quieran hacerlo, daría las siguientes recomendaciones: siempre use un preservativo, preferentemente adicione un lubricante a base de agua que lo podrá adquirir en una farmacia. Y jamás penetre la vagina luego de haber penetrado el ano y viceversa. Tanto para la mujer como para el hombre puede ser una practica muy placentera pero si se realiza con las debidas precauciones. El hombre tiene que tener en cuenta que tiene que estimular y tener muchas precauciones en estimular y penetrar el orificio anal con mucha delicadeza y suavidad, para que en ningún caso le produzca dolor a su pareja sino sensaciones agradables y positivas. Para el hombre ,no te olvides que tienes que acariciar a tú pareja, el clítoris e igualmente si eres un destacado amante o quieres serlo y la quieres hacer vibrar, los pechos y algunos golpecitos en sus nalgas. Todo al mismo tiempo. Ella tiene que disfrutar tanto o más que tú.

ALGUNOS CONSEJOS PARA LA PRACTICA DEL SEXO ANAL.

A continuación les mostramos unas prácticas que pueden realizarse independientemente, o una después de la otra, para una estimulación progresiva, que determinará el éxito de sus experiencias anales.

Con la lengua: el anilinctus 
Antes de detenerse en las nalgas, lama las zonas erógenas de su compañera. Luego, continúe con la raya, el contorno del ano, hasta llegar al mismo ano, zona muy sensible. En esos momentos, su compañera empieza a sentir una sensación caliente muy excitante.

Con un dedo o un juguete sexual
Suavemente Introduzca en el ano un dedo o, mejor aún, un consolador liso y lubrificado. Deténgase un momento, para que el esfínter de su compañera se habitúe a esta nueva sensación. Efectúe luego un movimiento circular, que ayudará a relajar a su compañera. Empújelo un poco más hacia adentro, al mismo tiempo que realiza un movimiento de vaivén; aségurese de que su compañera sigue sintiéndose a gusto.

Esta estimulación puede resultar muy placentera. Puede realizarse antes de la penetración anal, o acompañar la penetración vaginal o el sexo oral. La mujer puede también estimular la próstata de su compañero y aumentar así la intensidad orgásmica.

Con el pene : la sodomización 
La mujer puede estar acostada bocabajo, de pie (de espaldas al hombre), acostada de lado, o sentada encima de él : en esta última postura controla mejor la profundidad de la penetración. Si optan por la postura del galgo, la mujer tendrá que levantar su tórax para facilitar la penetración. Lubrifique el pene abundantemente (sobre todo el glande) y el ano. Comience penetrando lentamente. La primera vez, quizá no la pueda meter entera, sobre todo si su compañera no está totalmente relajada. Pero con un poco de tacto y ternura, no se le deben presentar mayores complicaciones.

Antes de llegar a la mitad del camino, deténgase para que ella se habitúe. Comience entonces a efectuar un movimiento de vaivén…suavemente. El hombre tiene que estar siempre muy atento a las reacciones de su compañera, y detenerse si ella se queja. En dicho caso, se volverá hacia atrás, hasta que ella se encuentre más a gusto. El hombre puede estimular simultáneamente el clítoris, o dejar que se ocupe de ello la mano experta de su compañera, lo que, a buen seguro, le producirá un orgasmo muy intenso. Alcanzada la cumbre del placer, el hombre se retirará suavemente.

Guía práctica para aficionados al sexo anal.

Charlaba hace tiempo con unas amigas acerca de ser penetradas por el ano, todas llegamos a la misma conclusión: “Es denigrante y sucio”. Con el correr de los días y navegando en Internet, encontré algo de información al respecto y no parecía tan malo, es más, ahora puedo decirles que es fenomenal si aprendes a disfrutarlo.

Decidí compartir con los que deseen leer este documento, lo que creo es el mejor método para obtener la más placentera penetración anal. Comenzaremos con unas pequeñas observaciones:

1. El sexo anal puede ser divertido, seguro y entretenido si sigues los pasos adecuados para
seguir manteniéndolo seguro, de lo contrario puede ser doloroso e incluso peligroso.

2. El ano puede ser una zona extremadamente erógena, pues dentro de éste se encuentran mucho
más terminales nerviosas que en otras partes del cuerpo, excepto el clítoris.

3. La diversión inicia desde que comienzas a acariciar tu ano, o el de tu pareja, con un dedo lubricado, intercambiarlo por el pene o sustituirlo con el uso de juguetes sexuales o vibrador.

Para poder disfrutar esta variedad del sexo es necesario olvidarse de prejuicios y temores al respecto, ya que debemos considerar que:

1. El sexo anal no es una práctica exclusiva de los homosexuales, aunque claro, ellos lo practican, pero también es una de las formas de sexo preferidas por algunas parejas heterosexuales.

2. Algunas mujeres rehuyen este acto al pensar en “recibirlo” por el ano, pero no hay razón para este temor si se toman las debidas precauciones.

3. Muchas personas experimentan placer al defecar, lo admitan o no.

4. Tu ano no es malo, mucho menos es una parte obscura o misteriosa de tu cuerpo.

5. La culpa es el inhibidor de las delicias anales y la tensión es la causa de la incomodidad.

6. El conocimiento y exploración de tu ano puede conducirte a placeres insospechados y sin límite.

Así que deja fuera de tu mente las malas ideas y prepárate para disfrutar de tu cuerpo.

El sexo anal es muy placentero si se practica con técnicas de higiene y sanidad. No es bueno defecar para asegurarse de que el ano se encuentra limpio y apropiado. Algunas personas gustan de hacerse una lavativa, pero, usualmente, esto es más por estimulación sexual que por necesidad. Una ducha a conciencia es más que suficiente para garantizar la higiene. Si no conoces bien a tu pareja, entonces deberán usar condón, los amantes inteligentes lo usan, no importa con quien lo vayan a hacer.

Recuerda tener a la mano un buen gel soluble al agua, una crema o un lubricante para facilitar la penetración. A algunos les gusta mucho hacerlo evitando el uso de éstos, pero es muy doloroso si no lo practicas regularmente. Si deseas usar un lubricante, manténte alejada de la vaselina u otros lubricantes a base de petróleo. Mientras más lubricante uses, más fácil, limpia, cómoda y placentera será la sesión que tengas.

En tu ano se puede insertar un pene largo fácilmente y la experiencia es muy agradable si consigues relajarte. Tu ano es como un delgado tubo con un pequeño anillo muscular al final. El anillo muscular se relaja y tensa para mantener el excremento dentro y mantener los objetos fuera. Estos músculos son bastante fuertes y son controlados parcialmente por la mente. Tus emociones pueden controlar la tensión en cualquier momento. Si estás sentado en tu computadora leyendo esto, flexiona tus glúteos y experimentarás cómo tu ano se frunce y se tensa. Una buena penetración anal no será placentera a menos que tus músculos estén relajados. Esto lleva tiempo y práctica.

PENETRANDO TU ANO

Primero, debes estar confortable con tu ano y tu recto. ¿Estás familiarizada con estas regiones o emocionalmente rehuyes?, si te sientes mal acerca de tu ano, si crees que es sucio, primero debes cambiar tu punto de vista.

Explora tu ano y encuentra todo acerca de él. Tu recto NO es sucio. Puedes jugar con el sin sentirte mal. Llena la bañera con agua caliente, introdúcete en ella y relájate. Usa tu mano predominante (la derecha si eres diestra), desliza tus dedos hasta tu vagina. Abre tus piernas y pasea tus dedos entre tus glúteos y roza el espacio que hay entre el clítoris y el ano, siente cuan suave y delicada es esta área. Toca suavemente tu ano con un dedo, lentamente empújalo a través del músculo del que hablamos. Mueve tu dedo en movimientos circulares, poniendo un poco de presión en el borde de la abertura. Después de unos minutos empuja un poco adentro, luego afuera. Esto debe sentirse maravilloso y no debes estar temerosa. Ahora, intenta acariciar tus labios vaginales y el clítoris con la otra mano, al mismo tiempo que sigues haciendo círculos con el dedo en tu ano.

Si jugando dentro de tu ano se siente bien o si crees que lo lograrás, sigue explorando. Tómalo con calma y ponte cómoda. Concéntrate en tu ano y fíjate cuando esté tenso y cuando esté suelto, qué causa la diferencia y como puedes ejercitar control sobre esto.

Cuando tengas el control, puedes insertar dos dedos y expandirlos, estrechando los músculos. El recto es una parte robusta y flexible de tu cuerpo y no se verá afectado por dedos, penes o juguetes sexuales, a menos que se use violencia. Ten cuidado de objetos afilados como las uñas, pues pueden arañar; esto puede ser peligroso así que recorta primero tus uñas.

Si encuentras pequeñas piezas de excremento en la parte final no te preocupes que no te causarán daño y se puede lavar después, cuando hayas finalizado. Si encuentras esto ofensivo, puedes limpiar tu ano en la ducha para poder continuar.

Acuéstate en tu cama, flexionando tus piernas hasta que los pies estén cerca de tus glúteos. Delicadamente lubrica tu ano y tus dedos con algún lubricante o crema. Comienza despacio, masturbándote con una mano, mientras llevas la otra hasta tu ano. Presiona suavemente, despacio y tu dedo entrará en la abertura. No empujes al principio, encuentra tus propios límites y disfrútalo. ¡El placer es todo en esta tarea!. Cuando sientas que tu dedo, o tus dedos, hicieron el camino a través del delgado músculo y dentro del suave recto puedes sentirte incómoda. Esto se debe a que en tu educación te han enseñado que el ano es obscuro, sucio, apestoso y un lugar indeseado. Nada puede estar más lejos de la realidad. Una vez dentro, permite a tus dedos y ano relajarse mientras acaricias tu vagina y clítoris con la otra mano. Si el interior de tu ano tiene una pequeña sensación de quemarse o estar irritado, no te preocupes, este sentimiento se tornará en placer. Si te sientes así, mastúrbate hasta el clímax, manteniendo los dedos dentro de tu ano. Si se siente bien, y estoy segura que así será, sigue explorando tu ano y relajándote.

TENSA TU ANO

Una vez que hayas descubierto el placer que tus dedos pueden brindarte, comienza abriendo la entrada, hasta que puedas insertar objetos de mayor tamaño. Insertar objetos suaves de un gran diámetro y largo es el objetivo. Quizá sientas que tu ano tiene su propia personalidad y desea hacer las cosas a su manera. Esta es la separación entre la mente y los prejuicios de suciedad asociados al ano. Hasta que descubras esta sensación podrás conocer tu ano y te sentirás más cómoda y confortable. Encontrarás que jugar con tu ano es una parte crítica de tu masturbación.

Cuando te sientas confortable con los dedos en tu ano, puedes volverte un poco más agresiva. Inserta tus dedos y masajea el interior, presionando en círculo, rotando, tensando el músculo, relajando y encogiendo tus dedos dentro. Mientras exploras, intenta tocar con los dedos dentro de tu vagina los dedos dentro de tu ano a través de la delicada y suave piel que los separa. Sigue flexionando tus músculos tal como si intentaras defecar, practica el tensar, relajar, calmar, forzar tu ano mientras tus dedos permanecen dentro. Hazlo hasta que la abertura se relaje y no sientas dolor o incomodidad.

Mira hasta dónde puedes introducir tus dedos y hasta dónde puedes separarlos mientras se encuentran dentro. Cuando hagas esto con comodidad y placer, estarás lista para intentar con un consolador, estos objetos son usualmente derechos, lisos, redondos y suaves, y puedes encontrarlos en cualquier sex-shop.

El “abridor anal” que yo comencé a usar lo conseguí en una tienda y se llama “The swell guy”; es un juguete bastante agradable y está diseñado específicamente para expandir tu ano y puede vibrar también, si así lo deseas. Este juguete viene con un asa fácil de usar y es operado por baterías que envían excitantes vibraciones anales. Esto permite estirar la abertura de tu ano sin comprar numerosos y diferentes consoladores. Probablemente terminarás comprando un buen surtido, tal como yo hice, pero esto es sólo una forma agradable de iniciarte. Sé cuidadosa de no usar objetos de vidrio, cristal, plástico rígido, velas, etc., pues éstos pueden romperse en tu interior, dejando dentro partículas que podrán dañarte. Mejor compra un buen juguete sexual y prodígate tus placeres, ya que la única forma de herir tu recto es con objetos duros o movimientos violentos.

EXPERIMENTAR ES EL CAMINO A MAYORES PLACERES

Ya te familiarizaste con la nueva parte de tu cuerpo, tu ano, ahora puedes comenzar a experimentar con tu pareja. Debes elegir inteligentemente a tu compañero y buscar las mismas cualidades que querías la primera vez que hiciste el amor. Una pareja gentil, amable y comprensiva es muy importante en el principio, Explícale como te sientes, lo que quieres que él haga y cómo quieres que lo haga. No abras tu trasero a cualquier tipo que desee sacarte medio kilo de excremento, esto sólo te llevará a una mala experiencia y a echar a perder gran parte del entrenamiento y cuidado que has practicado. Asumiré que tu pareja es hombre, aunque puede ser una mujer con uno de esos trajes con consolador integrado, aún así, me referiré a tu pareja como masculino.

Encuentra un compañero que guste del sexo, que acaricie tu trasero y juegue con tu ano mientras hacen el amor. También puedes hacer que tu compañero te haga sexo oral mientras inserta uno o varios dedos en tu ano. Será más fácil si se encuentra en buena posición para alcanzar tu ano y tú estarás en mejor posición para relajar los músculos mientras él juega gentilmente con tu abertura. Si estás ansiosa o no puedes relajarte, toma tu tiempo, el sexo anal no es la cosa más fácil de aprender; si encuentras dificultades, no te sientas mal, tu ano puede estar siguiendo malos hábitos o no se está abriendo, toma tiempo y práctica, pero al final funciona.

Es muy importante que hables a tu compañero y le digas lo que sientes. Un acto placentero que relajará tu ano es pedir a tu pareja que haga círculos en la abertura con las yemas de los dedos lubricadas; esto tiene un efecto calmante y, si tu compañero es gentil, tu también te relajarás. Si no consigues soltar tu ano, quizá tengas un bloqueo mental que no te permitirá ser penetrada. Si es el caso, conversa con tu pareja al respecto. Si no eres realmente seria acerca del sexo anal y no puedes relajarte, tal vez desees visitar a un consejero o un terapista sexual.

Asumo que no tienes serios problemas con la estimulación y experimentación anal. Ahora es tiempo de tener a tu pareja penetrándote por el ano.

PROTEGIENDO TU ANO

¡Una breve advertencia! Si eres confidente con tu amante podrás tener sexo anal sin protección. Si no estás segura del todo… usa condón o alguna otra protección. No deseo perder mucho tiempo en el tema de enfermedades sexuales, pues supongo que eres una persona sexualmente activa. Sólo sé cuidadosa y no cambies de la penetración anal a la vaginal, no es buena idea usar el mismo instrumento, ya sea consolador, pene o vibrador, en tu vagina inmediatamente después de haberlo usado en el ano, antes lávalo bien. Es menos riesgoso ir de la vagina al ano que al revés, así que ya estás avisada, ve y consigue un buen pene.

Igual que cuando te masturbas, tómalo con calma al principio. Si te lastima el ano, y puede pasar, pide a tu pareja que te penetre gentilmente, un poco de dolor es normal y aún con el ano relajado tu estado mental puede causar contracciones. Pronto descubrirás que el dolor se convierte en dichosas delicias durante el juego anal.

Al principio, cuando él entre, tal vez experimentes una urgencia violenta de ir al baño, esto se debe a tus reflejos normales de querer excretar cualquier cosa dentro de tu ano. Esta sensación es similar a las náuseas cuando aprendes a proporcionar un buen sexo oral. Quizá también pienses que estás a punto de orinar o defecar, pero esto es algo común. Pronto te condicionarás a ti misma a la normalidad de tener un objeto en tu ano. El gran excitamiento sexual seguirá; sé paciente y los sentimientos de miedo y cualquier tensión disminuirán considerablemente. La penetración gradual y la actividad es la mejor regla, así que ve con calma. Será difícil por un tiempo, pero serás complacida con un rápido cambio de incomodidad a placer erótico.

Después que tu compañero te haya penetrado profundo, dale una cantidad lujuriosa de tiempo para acostumbrarse a la sensación; él sabe que hacer, así que piensa en el placer y la sensualidad. Intenta masturbándote o pídele que él lo haga, pues esto es una parte regular del sexo anal; además incrementará tu intensidad sexual y deseo.

Intenta menear tu trasero en movimientos circulares, mientras él entra y sale lentamente. Aprende a comprimir tu ano, tensa y afloja para acariciar su pene. Sabrás si te estás moviendo en la mejor manera porque sentirás un flujo rítmico y apasionado en tu cuerpo. Olvidarás dónde estás mientras los movimientos de tu pareja los hacen fundirse en uno solo.

BORDEAR O TENER UNA LENGUA EN EL TRASERO

El lamer el trasero es una forma muy íntima de explorar anos; esto aplica a ambos en la pareja. Involucra lamer, lengüetear y succionar dentro y alrededor del ano; quizá parezca extraño, porque los traseros eran considerados sucios y malos. En la actualidad se ha cambiado este concepto. Aunque es posible adquirir una enfermedad venérea o hepatitis de una persona infectada, pero igual puede pasar al hacerlo con la vagina. Los miedos a bordear son más mentales y relacionados al olor, sabor y preferencias personales; para que esto sea más placentero, quizá ambos deban tomar una ducha antes, lo que eliminará cualquier olor.

El bordear es extremadamente excitante porque la abertura de tu ano es deliciosamente sensitiva y los labios y lengua muy expresivos. Es tan fácil como lamer la vagina y las mismas acciones crean reacciones placenteras.

“Alrededor del mundo” significa besar y lamer el cuerpo entero y el ano es una parte del mundo corporal. Tu pareja lame a través de la piel anal, húmedas lengüetadas alrededor de la abertura, una y otra vez, arriba y abajo. Él puede mover rápido la punta de su lengua o introducirla hasta donde ésta pueda llegar; puede restregar gentilmente sus labios sobre el agujero o succionar en la abertura, como si quisiera voltear tu piel hacia afuera. Esto es realmente agradable si se hace con inserción de lengua. Mientras, tú puedes empujar un poco hacia abajo, relajando tu ano como si fueras a defecar, esto expandirá la abertura y le dará más área para cuidar o mordisquear.

ASUMIENDO LA POSICIÓN

Colócate sobre tus manos y rodillas para que tu ano quede en el aire; tu pareja se arrodillará justo detrás, encarando tu trasero. Él se pondrá sobre ti, guiando su miembro lubricado a tu ano. Rápido o lento, dependiendo de tus preferencias, él empujará su pene dentro de ti mientras tú le abres el camino. Entonces el empujará su cadera adelante y atrás, moviendo su miembro dentro y fuera de tu ano. Mientras él te penetra, manténte quieta o rota tu cadera de un lado a otro, esta posición es más conocida como “de perrito” -por razones obvias-, y tiene la ventaja de facilitar una penetración profunda, combinada con la libertad de movimiento.

En la posición “pervertida del misionero” te tiendes sobre tu espalda, levantando tus rodillas hasta el cuello de tu pareja y pasando las piernas alrededor de sus hombros. Estarán cara a cara y es más agradable si colocan una almohada bajo tu pelvis para levantar tu trasero al viento. Esta posición también permite una fácil y profunda penetración.

Otra posición interesante es parados, tu pareja justo detrás de ti. Apoya tus manos en un pilar, una mesa o una pared; esta posición es conveniente para usarse al aire libre y yo he sido penetrada en público con sólo levantar mi falda y permitir a mi pareja introducirse en mi ano. En esta posición no es tan fácil penetrar, pero hay completa libertad de movimiento y si no hay donde apoyarse, tú y tu pareja pueden tomarse de las manos. Si buscas una posibilidad entre la multitud, la penetración anal parados es una gran experiencia.

Por supuesto, puedes tenderte sobre tu estómago con tu cadera elevada con una almohada y tu pareja se pondrá sobre ti. Esto es bueno si él no es demasiado pesado. Te permitirá relajarte y tus manos estarán libres para hacer cualquier otra cosa. No es tan fácil una penetración completa con éste método y tus movimientos están restringidos.

Lo inverso de lo anterior te permite controlar la velocidad y profundidad de la penetración. Acuesta o sienta a tu pareja, móntate sobre él y desliza tu ano hasta encontrar su pene erguido. La penetración es fácil y profunda en esta posición y tú tienes el control. Las manos de tu pareja están libres para acariciar tu busto o aún para estimular tu clítoris mientras tu te deslizas arriba y abajo sobre su miembro. Lo mejor de esta posición es que también resulta fácil para tu pareja, pues tú haces la mayor parte del trabajo.

ALGUNAS PREGUNTAS Y RESPUESTAS SOBRE EL SEXO ANAL.

¿A través del sexo anal es posible el embarazo?.

Sólo puede ocurrir un embarazo si el espermatozoide se une con el óvulo, en el tercio medio de las trompas de Falopio, y migran para asentarse en las paredes del útero. Nada de esto puede pasar en el intestino grueso.

Sin embargo, al practicar el sexo anal debe tomar en cuenta que por efectos de la gravedad, cabe la posibilidad de que el semen se salga del ano y llegue a tener contacto con la vulva. En este caso, dada la capacidad de desplazamiento de los espermatozoides, es posible un embarazo; aunque la probabilidad son muy bajas e improbables. Pero en todo caso hay que tener mucha precaución ya que no es imposible.

¿Las mujeres pueden tener un orgasmo durante el sexo anal?

Existe la posibilidad que tanto un hombre como una mujer logren un orgasmo o eyaculación durante la penetración anal. Los genitales no son los únicos órganos responsables del gozo o placer sexual. Al fin y al cabo son aparatos sensoriales que solo llevan información al cerebro. Ahí es procesada y traducida a tensión y excitación sexual que puede promover la fase orgásmica.

Bajo esta premisa, tanto su cuerpo, cualquier parte, como su imaginación, constituyen poderosos aparatos de sensaciones eróticas que le permitirán la vía al placer sexual extraordinario.

¿Es dañino practicar el sexo anal estando embarazada?.

En principio no debe haber problemas en practicar sexo anal si antes lo han disfrutado. Obviamente se debe tener cuidado de no realizar movimientos que puedan comprimir el vientre, pero por lo demás, la penetración anal no implica peligro mayor que la penetración vaginal.

Si mi pareja y yo somos fieles, ¿se recomienda de todas maneras el uso de preservativo para el sexo anal?

La fidelidad mutua entre dos personas que no tienen ninguna enfermedad de trasmisión sexual, como el VIH, es la mejor defensa y la mayor seguridad en estos tiempos tan caracterizados por este tipo de enfermedades. Sin embargo, en la práctica es difícil, si no imposible, estar seguros de que nuestra pareja nos es totalmente fiel. Recuerda que una sola relación sexual puede ser suficiente para contagiarse, inclusive con el VIH.

La penetración anal es el comportamiento sexual de mayor riesgo para la transmisión del virus del SIDA, y debido a que hasta ahora esta enfermedad es de evolución mortal, se recomienda ENFÁTICAMENTE a todas las personas que practican o experimentan la penetración anal, que utilicen un preservativo o condón lo suficientemente grueso, y un lubricante de base acuosa, y no oleosa, pues los de base oleosa debilitan el material del condón. Un ejemplo de un lubricante que NO debe utilizarse con el condón es la vaselina.

El sexo anal es la estimulación del ano de su pareja: manualmente, oralmente o con la penetración anal (el hombre introduce su pene en el recto de la mujer). No se trata de una práctica sexual reservada únicamente a los homosexuales, como algunos quieren ver, sino que es apreciada por muchas parejas heterosexuales. Puede ser un fin en sí mismo, o acompañarse de otras formas de estimulación. Por ejemplo, el hombre puede introducir un dedo en el ano de su compañera mientras que la penetra por delante.
Penetrar a la mujer por detrás puede ser muy agradable, tanto para el hombre (el ano es menos elástico y más estrecho que la vagina; por lo que el pene está más ceñido) que para la mujer (en el ano existen abundantes terminaciones nerviosas). Muchas mujeres que practican habitualmente la sodomia alcanzan el orgasmo únicamente con la penetración anal, y se refieren a este orgasmo como algo “diferente” y nuevo.

Historia 
No se trata de una práctica moderna, sino que se ha dado en todas las épocas y en todos los continentes desde la Antigüedad. Hoy en día, uno de cada dos matrimonios confiesa haber probado la penetración por detrás. A algunos les gusta y a otros no. Según el informe del conocido sexólogo Kinsey, una de cada dos mujeres se declara partidaria de la penetración anal.
Numerosas parejas practican el sexo anal como “método anticonceptivo” (es también una alternativa en el caso de reglas prolongadas o abundantes). Sin embargo, existen riesgos de embarazo : el esperma que sale del ano puede deslizarse hacia la vagina… y algunos espermatozoides son duros de pelar.

¿Práctica tabú?
Algunos ven en él un acto perverso y contra natura. Las autoridades religiosas o laicas lo han condenado con frecuencia. Determinadas religiones consideran el coito únicamente como un medio de reproducción, por lo que condenan también el sexo anal. En algunos paises, se considera un “crimen contra natura” y “prohibido”, incluso para los matrimonios. Históricamente, el objetivo de estas leyes era perseguir a la comunidad gay (en donde, por supuesto, la penetración por detrás está muy extendida).
Sin embargo, el sexo anal, como cualquier otra forma de sexualidad voluntaria, es o debería ser una elección personal: la pareja es quien decide lo que es o no aceptable.

¿Qué gusto se le puede encontrar al sexo anal?
Además de una sensación física muy placentera, diversos factores psicológicos entran en consideración. El sexo anal es una práctica diferente, que hay que descubrir: la novedad suele ser excitante. Por otra parte, se tiene la impresión embriagadora de vivir una sexualidad más “intensa”. La excitación puede provenir también del placer de infringir la ley. Por último, el sexo anal aumenta el sentimiento de dominación para la mujer y de virilidad para el hombre, razón por la que muchos practicamos este tipo de sexualidad.

Fuente: Tu Pastilla

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¿Las parejas deben casarse?

Imagen sin royalties: Wedding

De acuerdo a un estudio nuevo que se hizo en el número de Febrero de “Journal of a Marriage and a Family”, el matrimonio ofrece pocos beneficios sobre las parejas que viven juntos en buenos términos, como la salud, autoestima y estar contento psicológicamente.

La investigadora del estudio, Kelly Musick dice: “Es la relación misma, más que el estatus de la relación oficial, que es la llave para los beneficios”.
Los resultados parecen sugerir que el vivir juntos puede ser mejor que el ponerle un anillo a la relación, los participantes que cohabitan parecen estar más contentos y poseen más autoestima que los participantes casados.

Los investigadores siguieron a 2,737 hombres y mujeres solteros por más de 6 años para ver que pasaba al iniciar una relación romántica o engancharse. Los participantes calificaron su estado general de salud y felicidad, como contestaron preguntas de autoestima, depresión y fuerza de lazo con amistades y familiares. A través del periodo de estudio, alrededor de 900 participantes se casaron o comenzaron a vivir con su pareja.

¿Los resultados? Los que se casaron o empezaron a vivir con su pareja experimentaron niveles más altos de felicidad y más bajos de depresión que los que siguen solteros, pero solamente al principio. Esas ventajas desaparecieron con el tiempo.

Claro, el estudio no dice por ningún lado que el matrimonio hace a uno infeliz, pero si dice lo que la mayoría de nosotros sabemos: que la idea y el propósito del matrimonio está cambiando, no es un elemento de cambio.

Fuente: ActitudFem

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¿Por qué deberías de tener sexo al menos una vez por semana?

Imagen sin royalties: Male and Female Nude in An Embrace

Llevar una vida sexual activa implica múltiples beneficios para tu desempeño físico, emocional y laboral. No te confundas: el sexo es más importante que el trabajo, la vida nocturna y Facebook.

En tiempos recientes parece que el rush existencial que caracteriza la vida de una buena parte de la población mundial ha provocado que la actividad sexual entre parejas se vea disminuida. La gran mayoría de nosotros dedicamos más tiempo a actividades ligadas a la frivolidad digital, estilo Facebook, que a nuestra vida sexual. Por otro lado existe la tendencia del “money making”:  estamos tan preocupados por escalar puestos en una compañía o por encontrar maneras de generar mayores ingresos que inconscientemente terminamos por relegar la magia el coito a un gris segundo plano.

De acuerdo con algunos estudios, 40 millones de estadounidenses se encuentran envueltos en matrimonios prácticamente asexuales. Entre las múltiples razones para explicar esta tendencia podríamos enlistar las siguientes:

- Estrés relacionado con temas laborales o económicos.

-Excesivo cansancio producido por el frenético estilo de vida propio de las sociedades contemporáneas.

- Efectos secundarios de diversos medicamentos industriales que debilitan el deseo sexual.

- El aumento de condiciones fisiológicas como la obesidad o problemas cardiacos, factores que inhiben la búsqueda de un encuentro sexual.

La lista podría ser mucho mayor, pero sin duda estas cuatro causas son más que suficientes para delinear ese triste y asexual panorama. Sin embargo, y a pesar de que muchos consideran lo contrario, lo cierto es que una vida sexual activa (ya no digamos excelente) implica beneficios concretos para la mente, el cuerpo e incluso el espíritu de una persona, lo cual puede traducirse en una mayor plenitud social y laboral:

- El sexo te rejuvenece.

- Ayuda a combatir el estrés.

- Fortalece el sistema inmunológico.

- Provoca la liberación de bioquímicos benéficos como las endorfinas.

- Además, según un estudio de la antropóloga Helen Fisher, una vida sexual rebosante se traduce en un desempeño mucho más exitoso en el entorno laboral.

Tomando en cuenta todo lo anterior parece que esta nota debiera cerrar con una pregunta obvia: ¿Qué haces leyendo esto en lugar de estar en la cama con tu esposa, tu novio o con esa linda amiga que emana un etéreo perfume otoñal? Recuerda que la cópula te engrandece.

Fuente: CNN

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Ejercicios de Kegel

Los ejercicios de Kegel o ejercicios de contracción del músculo pubocoxígeo, son unos ejercicios indicados para mujeres destinados a fortalecer los músculos pélvicos. También están recomendados para evitar alteraciones comunes como la incontinencia urinaria o también para facilitar el parto. En el campo sexual son los ejercicios que hay que practicar para obtener buenos resultados a la hora de conseguir mayor placer sexual.

Reciben este nombre por el Doctor Arnold Kegel, quien desarrolló estos ejercicios para sus pacientes en la década de 1940 como método para control de la incontinencia urinaria. Su artículo fue publicado en 1948.

Incontinencia urinaria

Los ejercicios de Kegel se idearon para controlar la incontinencia urinaria de la mujer tras el parto. El propósito de los ejercicios es fortalecer los músculos de la zona pélvica y mejorar la función del esfínter uretral o rectal. El éxito de los ejercicios de Kegel dependen de la práctica apropiada de la técnica y un disciplinario cumplimiento del programa de ejercicios. Hoy día se recomiendan a la mujer que sufre incontinencia urinaria por estrés, al hombre que padece incontinencia urinaria después de cirugía de próstata y personas que sufren de incontinencia fecal.

Algunas personas no localizan con facilidad los músculos pélvicos y deben practicar con frecuencia para aprender a contraer los músculos adecuados. Uno de los métodos consiste en sentarse en el sanitario y al orinar intentar retener el flujo de orina, contrayendo los músculos del piso pélvico. Practicando varias veces la persona puede llegar a conocer el grupo correcto de músculos que hace la contracción. No deben contraerse los músculos del abdomen, caderas o nalgas mientras hace este ejercicio. Sin embargo, esta práctica solo debe utilizarse para localizar los músculos y no como ejercicios, ya que altera el reflejo normal de la micción y podría inducir a una alteración de este mecanismo o a dejar residuo de orina en la vejiga a finalizar la micción. Otro método para identificar los músculos consiste en introducir un dedo en el recto.

Es posible fortalecer los músculos del piso pélvico usando un cono vaginal (dispositivo con peso que se inserta en la vagina). Una vez dentro deben tratar de mantener el dispositivo contrayendo los músculos. Si se aprende a realizar los ejercicios antes de dilatar la vagina, se puede observar que la dilatación resulta más fácil. Esto ocurre porque se sabe cuándo están los músculos pélvicos tensos y cuando relajados. Antes de insertar un dedo o cualquier objeto en la vagina, se debe tensar-relajar los músculos. Es más fácil mover el dedo con los músculos relajados. Una vez que se pueda introducir la punta del dedo en la vagina ya se puede practicar a apretarlo con los músculos.

Un porcentaje importante (más del 40%)[cita requerida] de los pacientes no logra localizar correctamente los músculos del piso pélvico y en lugar de contraer muchas veces pujan, lo que puede incluso agravar un problema de incontinencia o prolapso.

Es posible usar biorretroalimentación (un método de reforzamiento positivo) y estimulación eléctrica para identificar el grupo de músculos a trabajar. Se sitúan electrodos en el abdomen y a lo largo de la zona anal. Algunos expertos ponen un sensor en el ano (para los hombres) o en la vagina para monitorizar la contracción de los músculos[cita requerida]. En el monitor se puede observar por un gráfico cuáles son los músculos que se contraen y los que están en reposo. El especialista puede ayudar a identificar los músculos para la ejecución correcta de los ejercicios de Kegel. La estimulación eléctrica se realiza usando corriente eléctrica de bajo voltaje que estimula el grupo correcto de músculos. La corriente se aplica utilizando una sonda anal o vaginal. Esta terapia puede hacerse en el centro especializado o en la propia casa. Son sesiones de 20 minutos de duración y se realizan cada 1 ó 4 días. Según los estudios realizados, han resultado prometedores para el tratamiento de incontinencia.

Las técnica conductuales o control de habitos de ingesta líquida y micción, orientación en deporte apropiados para no agravar los problemas también son parte importante del tratamiento. Este conjunto de ténicas se conocen como reeducación pelviperineal o del piso pélvico y deben ser aplicados por un kinesiólogo o fisioterapeuta especializado.

Pasos para la ejecución correcta de los ejercicios del piso pélvico

Los ejercicios pueden realizarse en cualquier momento y lugar. Mucha gente prefiere hacerlos acostado o sentado en una silla[cita requerida]. Tras un plazo de 4 a 6 semanas se debe advertir una mejoría, pero en algún caso pueden transcurrir hasta 3 meses para notar cambios. Cuanto más se practique más eficaces son los ejercicios en los músculos.

Durante la ejecución de los ejercicios no deben sentir molestias ni en el abdomen ni en la espalda: si esto sucede es que se están realizando de forma incorrecta. Hay quien contiene la respiración o aprieta el tórax mientras contrae los músculos del piso pélvico; esto no es recomendable, lo correcto es que se relaje y se concentre en en los músculos del piso pélvico.

Principiantes

Vaciar la vejiga.

Contraer los músculos de la vagina durante tres segundos y relajar. Repetir 10 veces.

Contraer y relajar lo más rápido que se pueda. Repetir 25 veces.

Imaginar que se sujeta algo con la vagina, mantener esta posición durante 3 segundos y relajar. Repetir 10 veces.

Imaginar que se lanza un objeto con la vagina, mantener la posición durante 3 segundos y relajar. Repetir 10 veces.

Imaginar que se acaricia un objeto con la vagina como una madre a un niño, mantener la posición durante 3 segundos y relajar. Repetir 10 veces.

Estos ejercicios hay que realizarlos tres veces al día.

Iniciadas

Tumbarse en el suelo con las rodillas dobladas y las plantas de los pies cara a cara.

Mantener los músculos del estómago y de la vagina en posición relajada.

Imaginar mentalmente las paredes interiores de la vagina e intentar acercarlas contrayendo los músculos (no se deben flexionar los músculos del estómago ni presionar los glúteos. Seguir dos veces más.

Contraer lentamente contando hasta diez.

Mantener los músculos contraídos con la vagina cerrada contando hasta veinte.

Relajar contando hasta diez y volver a empezar.

El ejercicio debe hacerse durante diez minutos.

Para saber si están realizándose bien los ejercicios, después de unos cuantos días haciéndolos, se coloca un dedo o dos entre los músculos de la vagina y al contraer se debe notar que la vagina comienza a estrecharse.

Ejercicios de Kegel para una satisfactoria relación sexual

Debido a que los músculos vaginales de la mujer no están directamente controlados, hay cierta dificultad para controlarlos y desarrollarlos. La mejor manera para prepararlos para mantener una relación sexual es usándolos. Para ello debe insertarse algo en la vagina para que lo agarre. La primera forma de relajarlos es relajando totalmente el cuerpo. Luego se puede insertar un dedo en la vagina, se debe notar que atraviesa sus músculos y se tocan las paredes vaginales que no son lisas, se componen de muchos pliegues pequeños o arrugas, porque deben poder ajustarse al pasaje de la cabeza de un bebé. Explorar y conocer la propia vagina es conveniente y favorable para la salud sexual de la mujer.

La vagina de una mujer sin experiencia sexual es tensa porque aún no ha aprendido a relajar los músculos, no porque sean fuertes. Si estos músculos no se fortalecen al ser estirados, puede que no desarrolle nunca la capacidad de apretar cosas insertadas. El no fortalecerlos hace que disminuya el roce entre las paredes vaginales y todo lo que se inserte entre ellas, con lo que una penetración vaginal puede no ser tan satisfactoria como podría llegar a ser para los dos miembros de la pareja.

Relajar los músculos vaginales puede ser útil para una mujer cuando una pareja inserte su(s) dedo(s) o su pene o cuando un especialista necesite inspeccionar con sus dedos o una herramienta durante un examen ginecológico. Mantener estos músculos pélvicos fuertes puede aumentar la intensidad del orgasmo.

Los ejercicios de Kegel también pueden ser beneficiosos para el varón, porque son capaces de dotarle de una mayor capacidad para elegir el momento de eyacular, y su práctica continuada puede ayudar a prevenir e incluso a tratar la eyaculación precoz.

Motivos por los que se pueden atrofiar los músculos vaginales

Falta de entrenamiento y uso

Embarazo y posterior parto

Por la edad

Por sobrepeso

Infección Urinaria Crónica

Prácticas que favorecen a los músculos vaginales

Práctica de yoga

Pilates

Fuente: Wikipedia

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Sexo espiritual

Imagen sin royalties: Hand Gripping Sheets Couple Naked on Bed…


Qué tan importante es el sexo

La desconexión espiritual con nuestra pareja nos lleva a tener una separación sexual que se manifiesta en forma de falta de pasión, de deseo, de ganas de tener una vida sexual activa, enriquecedora y significativa.

La fuente de energía más poderosa en el mundo es la energía sexual. El sexo mueve a los seres humanos, a las relaciones. El sexo une a dos personas, las separa. El sexo nos hace llegar a límites de los que no nos creíamos capaces.

La sexualidad es sagrada

Pensar en el sexo como una conexión espiritual suena extraño o imposible porque la sociedad siempre los ha separado y nos ha enseñado a percibir la sexualidad como algo obsceno, vergonzoso, oculto y sólo necesario para la continuidad de la especie; esto suena exagerado pero es real.

Creemos que un ser espiritual es alguien que no tiene una vida sexual, pero si comprendemos que desde que nos formamos como seres humanos somos seres sexuales, sabremos que la sexualidad es una parte sagrada de nuestra vida, que cada aspecto de nuestra sexualidad debe ser tratado como divino, y que experimentar éxtasis sexual es una experiencia poderosa que puede acercarnos a nuestra propia espiritualidad.

Vacío espiritual

La sexualidad es mucho más que un acto físico, a través de ella somos capaces de compartir sensaciones y energía, pero sobre todo emociones, sentimientos y pasiones. Si la dejamos en una mera expresión física sin ninguna conexión profunda, tarde o temprano terminamos cayendo en un vacío espiritual, soledad emocional y dificultades con la pareja.

Un encuentro íntimo sin el esfuerzo por lograr una conexión espiritual, con poca entrega, dando sólo lo que uno quiere dar y no lo que el otro espera recibir, se convierte en un acto egoísta donde sólo importa el placer propio y no se compromete el corazón, entonces la relación de pareja se fundamenta en lo externo, junto al otro nos sentimos aislados, huecos emocionalmente, y esto nos causa cierta amargura.

Un solo cuerpo y alma

La sexualidad espiritual no se enfoca en ninguna técnica, sino que consiste en orientarnos a disfrutar el placer erótico, a extender la sensualidad, a fortalecer los lazos de intimidad entre la pareja, a ser un mejor complemento para nuestro compañero.

La sexualidad espiritual se dirige hacia lograr tener una mayor armonía en nuestra vida como pareja, hacia una realización plena como seres humanos, a vivir como un solo cuerpo y una sola alma que se complementan.

Intimidad sexual y conexión espiritual

A través de una verdadera intimidad sexual podemos llegar a una conexión espiritual. Si en el acto sexual abrimos el alma, nos entregamos, nos compartimos, nos expresamos y nos liberamos, lograremos un lazo espiritual que nos llenará de emotividad, fuerza y energía.

Si en el acto sexual estamos conscientes y presentes en el momento, si vivimos plenamente cada una de las sensaciones y sentimientos, alcanzaremos un unión espiritual que nos inundará de crecimiento y sobre todo de una vida plena y significativa.

Fuente: Univisión

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Sexo contigo misma

Fotografía de stock: Young woman sitting on Sofa hand between…

Fuente total de placer y relax, entre tus piernas tienes una fuente de orgasmos que si estimulas correctamente, puede llevarte al clímax más de una vez en una sola sesión. En privado, a solas.

Pero, aunque la masturbación femenina hace mucho dejó de ser una práctica tabú, negada, o poco explorada, lo cierto es que todavía para algunas chicas es un tema pendiente, no todas se han masturbado, o al menos, aquellas que lo admiten son solo el 45%, probablemente llevadas por la vergüenza o la culpa, debido a que todavía nuestra educación censura la exploración sexual femenina, convirtiendo el tema en un tabú.

La masturbación y el orgasmo

Aquellas que aún no han experimentado un orgasmo, tienen en la masturbación una excelente manera de conocerlo, de conocer su cuerpo, su clítoris, el punto g y demás zonas erógenas. Que una chica conozca cómo llegar al orgasmo es una ventaja para su vida sexual, sabrá guiar a su pareja en el momento del coito.

La timidez y la masturbación femenina

La timidez es una de las principales barreras mentales para que una chica explore su cuerpo a solas. Una manera de vencerla es utilizando un objeto, un dildo que puedas introducir en tu vagina será de gran ayuda para que experimentes. En el mercado existen vibradores, estimuladores de clítoris y todo lo que puedas imaginar, y que podrás usar sentada, echada, en la ducha, etc. Solo es cuestión de relajarte, separar las piernas y dejar que el juguete haga su trabajo.

Pero la masturbación no es solo una práctica solitaria, también puede ser un juego para la pareja, una manera de brindarse placer mutuamente. Si no lo has probado, inténtalo, lo disfrutarás.

Fuente: Girls

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El tamaño del pene

Imagen sin royalties: Young Man and His Snake

Existe una gran preocupacion en los hombres por el tamaño de su pene, ya que la cultura latina está fuertemente influenciada por este tema. Sólo basta con escuchar algunas de las bromas que se hacen diariamente en los centros educativos o centros de trabajo para notar la fijación que tiene todo hombre con el tamaño de su pene. Todo indica que el hombre está más preocupado por el tamaño de su pene, que lo que está una mujer por el tamaño de este. 

Todas las consultas que nos llegan sobre este tema se pueden resumir con esta pregunta: ¿Cuál es el tamaño ideal de un pene para poder satisfacer a una mujer? La respuesta… no existe un tamaño normal per sé, ni un tamaño que sea mejor para realizar el acto sexual. ¿Por qué? Porque todo depende de los gustos de la mujer.

Las principales variables para determinar el placer sexual son psicológicas por naturaleza y relacionadas al carácter y valores de cada persona. Claro, esto no significa que la parte física no es importante para las mujeres. Pero, no se asusten. Para entender la importancia física, tenemos que primero entender un poco sobre anatomía femenina y qué partes requieren ser estimuladas para lograr el orgasmo.

Los puntos sensibles en una mujer son la vagina y el clítoris. La vagina está compuesta por tejidos musculares capaces de contraerse al ser estimulada. La vagina es capaz de presionar al pene o a un dedo, de esa manera la vagina se adapta al tamaño del miembro que se encuentra en ella. La parte exterior de la vagina contiene el mayor número de puntos sensibles y es muy sensible al tacto, para muchas mujeres esta zona es mucho más sensible que la parte interior de la vagina, que se encuentra cerca al cuello uterino.

El clítoris, es el punto más sensible en el cuerpo de una mujer, se encuentra en la parte superior de la vulva, donde los labios mayores se unen. Aunque pensamos que el clítoris es sólo del tamaño de una alverjita, la estructura de este se extiende hasta las paredes vaginales y puede llegar a medir varios centímetros. Aunque muchos hombres creen lo contrario, la mayoría de mujeres requieren estimulación directa al clítoris para poder lograr un orgasmo.

Teniendo en cuenta estos factores, podemos ver que cualquier tamaño de pene, sea este chico, mediano, o grande, utilizado correctamente, puede estimular perfectamente las zonas sensibles de la vagina. Al aplicar presión en la parte exterior de la vagina, se estimula las zonas sensibles de la vagina y conjuntamente el clítoris.

Como podemos ver, cuando se trata del tamaño ideal del pene, mucho depende del gusto de la mujer. A algunas mujeres les puede gustar la penetración con un pene chico o grande, con ritmo lento, rápido, fuerte, suave o profundo, pero por lo general, lo importante es que los puntos claves sean estimulados. Y la mejor forma de saber qué le gusta a una mujer, es preguntándoselo.

Por último, sin dejar de lado la importancia de lo físico en una relación sexual, no es válido para la pareja, sea esta homosexual o heterosexual, que toda la energía erótica sea concentrada en un área tan limitada. No es realmente el pene y la vagina los que hacen el amor, sino ambos protagonistas. El gozo sexual debe derivarse de todo el cuerpo y de todos los sentidos, con los mejores sentimientos y afecto.

Fuente: Tu Pastilla

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