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jueves, 26 de enero de 2012

La importancia de entrenar el abdomen en volumen

Fotografía de stock: Young man doing sit ups in gym

Si algo marca realmente la definición de un cuerpo es sin duda el abdominal, puesto que por norma general la acumulación de grasa siempre se centra en esa zona, pero normalmente en la etapa de volumen se resta importancia a la hora de entrenar el abdomen con respecto al resto de grupos musculares.

Si bien, tanto abdominales y oblicuos, son músculos que no necesitan normalmente de mucho volumen muscular para mostrarse, y por tanto no se le suele entrenar a tope en volumen, en este post vamos a intentar aclarar la importancia de entrenar el abdomen en volumen.

Todos los que estamos siguiendo el entrenamiento de volumen nos habremos dado cuenta que la grasa, que se va acumulando por ese exceso de hidratos que se come para asegurarnos el aporte calórico y que el músculo sufra lo mínimo posible, por norma general se centra en la zona del abdomen y la zona lumbar.

Pero no todo el mundo acumula grasa de una forma excesiva en esas zonas, puede tener otras zonas de acumulación de esa reserva de energía que es la grasa, como puede ser las pantorrillas, los glúteos o incluso tener una genética tal que reparta casi equitativamente la grasa por todo el cuerpo.

Al centrarnos en volumen y cambiar la dieta que solemos seguir el resto del año, lo primero que se suele perder es la definición abdominal, por tanto se pierde el interés del entrenamiento de esa zona, ya que por mucho que lo entrenemos en esa época de entrenamiento será difícil que se vea una evolución.

Normalmente cuando se busca definir la mayoría de las personas meten tres días semanales de entrenamiento, esto sería lo máximo que se debe entrenar, puesto que entrenarlos más de tres días a la semana no permite que esta zona muscular descanse para recuperarse del trabajo e hipertrofiar.

Esto en volumen se suele remitir en muchos casos a un entrenamiento semanal o a lo sumo dos, e incluso mucha gente que realizar el volumen deja de lado el entrenamiento abdominal, durante toda la primera fase de volumen, y al final de la misma la retoma paulatinamente.

Lo que casi nadie hace en volumen es hacer un entrenamiento específico de abdomen, es decir, no le da un empujón extra a esta zona muscular como se suele hacer con piernas, brazos o pectoral, ya queno perciben el volumen real que este grupo muscular está ganando (o no).

Es muy importante entrenar el abdomen en volumen, ya que se debe intentar trabajar como un grupo más, esto implica que el entrenamiento debe ser intenso, no matarse a hacer repeticiones, y más en volumen donde prima meter peso e intensidad en cada uno de los ejercicios que se realizan.

Los ejercicios hay que variarlos, y como es un músculo pequeño, con realizar tres ejercicios de unas cuatro series (calentamiento aparte) y entre 12 y 8 repeticiones, no hace falta que metas series largas como normalmente se suele ver entrenar a la gente en el gimnasio, opta siempre que puedas por ejercicios específicos con carga: uso mancuernas, discos o poleas, y rehúye de las máquinas y aparatos específicos.

Es un músculo que reacciona muy bien al trabajo, y, aunque no es fácil que coja volumen, su recuperación es muy buena, con lo que se puede entrenar días sí día no. Si tu genética “abdominal” es buena y tu abdomen siempre está marcado en definición, en esta etapa de volumen se puede entrenar un sólo día, tal y como hacemos con el resto de grupos musculares, pero trabajarlo siempre al máximo.

Si tienes mala genética “abdominal”y te cuesta sacar a relucir la tableta en definición, este es tu momento, no debes esperar a la definición para empezar a darle trabajo. Entrénalo dos días lo más intenso posible, con dos días de separación entre ellos. Intenta usar ejercicios en los que puedas meter peso, y ve subiéndolo semana tras semana, poco a poco.

Este momento es el más importante puesto que gracias a la dieta que llevas es ahora cuando este grupo muscular, al igual que el resto, es capaz de hipertrofiar al máximo, y no cuando estás definiendo, que aunque se vea más porque tiene menos grasa que lo tapa, tu alimentación no será la apropiada para dicho fin.

Fuente: Vitónica

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domingo, 22 de enero de 2012

Técnicas sexuales: la importancia de sus cocos – Tantea sus “cocos”

Imagen sin royalties: Intimate couple

Aunque, como dice el cliché, “todos los hombres son iguales”, sus testículos son muy diferentes. Como dice el sexólogo Cañamares, “el mejor método es el de ‘ensayo y error’, es decir,tocarlos y observar la reacción de tu chico”. Otra técnica sexual es preguntarle cómo le gusta que lo hagas: “Pídele que ponga una mano en uno de tus senos y te demuestre el ritmo y la intensidad con que los debes tocar”, apunta Cañamares.
En su libro Supersexo (Pearson Educación), la escritora Tracey Cox aconseja empezar la sesión de preliminares colocando la mano bajo los testículos y pesarlos con delicadeza: “Cuanto más ligero sea el contacto, más exquisita será la sensación”, explica Cox. Luego, hazlos rodar suavemente con los dedos, pero sin moverlos en direcciones opuestas, ¡no vaya a ser que se mareen!

¿Y qué haces con sus “cataplines” durante la felación? Utiliza estas técnicas sexuales: usa tu mano zurda para trabajarlos… pero hazlo lentamente porque, según la sexóloga Isabel Serrano, “estazona se ultrasensibiliza con la excitación”. En otras palabras: asume que lo que tienes entre
manos son testículos y no un par de pelotas antiestrés.
Cómo llevar a cabo esta técnica sexual: amasa ligeramente uno contra otro. Después llega, al fin, el momento de amortizar el pastón que te gastas cada mes en manicuras. Si estás con un tío superfuerte y ultrarresistente puedes clavarle un poco las uñas ¡procurando no hacerle mucho daño! Pero si tu novio es un tipo del montón, limítate a hacerle cosquillitas con ellas por aquí y por allá, ya que, como dice la sexóloga, “de esta forma lograrás activar nervios que permanecían latentes”.

En la fase preliminar, aprovecha para masturbar su pene con tus manos y mientras lamer sus “cocos” utilizando estás técnicas sexuales. Primero toma el testículo izquierdo y lámelo en forma de círculo. Luego pásate al derecho sin despegar la lengua, dibujando un 8 sobre la superficie del escroto (esa bolsa de piel y delgados músculos que recubre los testículos). Con la misma, busca el rafe, la fina línea que divide el escroto: Isabel Serrano dice que “es muy receptiva al contacto directo de la lengua o de los dedos, porque está llena de terminaciones nerviosas”. Ahora puedes abrir la boca un poco más y jugar con ellos a tu gusto. Tracy Cox recomienda “hacer remolinos con la lengua” para aumentar el placer.

Haz también “Mmmmmm” para darle buenas vibraciones… y no olvides su pene mientras perpetras todas estas filigranas bucales. ¿Quieres rizar el rizo del morbo? Pronuncia el nombre del chico mientras te concentras en sus “canicas”, porque en la cama no hay protocolos que valgan, y hablar con la boca llena no es de mala educación.

Además de fabricar testosterona y esperma, los testículos sirven como joystick para que puedas controlar su eyaculación. La doctora Serrano observa que “los músculos del escroto se contraen cuando el hombre se excita y hacen que los testículos se eleven hacia el perineo, lo que indica el preludio del orgasmo”. Entonces, si lo que deseas es retrasar el orgasmo, utiliza estas técnicas sexuales:  agarra los testículos y tira suavemente de ellos. ¿Que estás harta de darle al manubrio y quieres que eyacule de una vez?

Pues coge los testículos y empújalos hacia el interior de tu chico. De esta forma, precipitarás el clímax y multiplicarás el placer de la eyaculación.

¿Crees que la película está acabando? Pues alerta, porque
los títulos de crédito pueden traer sorpresa. Ahora te toca poner la guinda a este festín de sexo. Seguramente sus “bolas” estén en “carne viva” después de tanto meneo. Así que vete un segundo al baño a hacer gárgaras con agua helada. Cuando tengas la lengua y el paladar bien fríos, vuelve al sexo oral y en un ratito estarán como nuevos, así podrás volver a empezar desde el principio tal y como te lo hemos contado. ¿Recuerdas?

Fuente: Cosmopolitan

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jueves, 15 de diciembre de 2011

La importancia de la hidratación en el deporte

El Observatorio de Hidratación y Salud (OHS) recomienda vigilar de manera especial la hidratación cuando se practica deporte. Toma nota de la opinión de expertos.

Con el final del verano llegan los propósitos de cambio y uno de ellos es ponerse en forma, siendo la práctica habitual de ejercicio físico uno de los objetivos de muchos españoles tras las vacaciones, sin embargo, el hábito saludable de alejarse del sedentarismo debe ir acompañado de una vigilancia especial de nuestras pautas de hidratación.

No beber lo suficiente al hacer deporte puede tener graves consecuencias para la salud, ya que el organismo reduce su capacidad para llevar oxígeno y nutrientes a los músculos en activo, no se mantiene un volumen plasmático adecuado y empeora la capacidad de termorregulación.

“Hasta la más mínima deshidratación produce consecuencias fisiológicas, que se traducen en una disminución del rendimiento físico, somnolencia, mareos, cefaleas e incluso golpes de calor y desmayos”, asegura el Dr. Luis Serratosa, miembro de los Servicios Médicos Sanitas-Real Madrid y del Observatorio de Hidratación y Salud. “A partir de niveles de deshidratación del 2%, el rendimiento físico ya puede verse afectado, disminuye la capacidad de termorregulación y sube peligrosamente la temperatura interna”, indica.

Además, durante la práctica del ejercicio se puede dar otra situación de riesgo de deshidratación: la disminución de la sensación de sed. Normalmente esta señal de alarma sirve para indicar cuándo el cuerpo está perdiendo líquidos. Sin embargo al hacer un ejercicio físico intenso y sudar, la sensación de sed puede desaparecer.

“Al producirse grandes pérdidas de líquido durante una actividad física, la ingesta de una pequeña cantidad puede hacer que la sensación de sed desaparezca, lo que no implica que el organismo haya alcanzado aún una correcta hidratación”, explica el Dr. Serratosa. “De hecho, la realización de grandes esfuerzos físicos sin hidratarse adecuadamente perjudica la capacidad de realizar tanto esfuerzos breves e intensos como esfuerzos prolongados”, añade.

En condiciones normales, los expertos recomiendan ingerir a lo largo del día entre 2 y 2,5 litros al día incluyendo, además de agua, infusiones, refrescos, zumos, caldos y lácteos. Pero, además, si se practica ejercicio las necesidades pueden llegar, incluso, a duplicarse en función de la intensidad, la duración, la humedad o el momento del día que escojamos para realizarlo.

Para garantizar un óptimo estado de hidratación en todo momento, los especialistas aconsejan beber antes, durante y después de hacer deporte. De este modo, se recupera también el equilibrio de la temperatura corporal, los adecuados niveles de líquidos y electrolitos, se retrasa la fatiga y mejora el rendimiento físico.

Además, cuando el ejercicio es de más 45 minutos de duración y con suficiente intensidad, las bebidas para deportistas son especialmente recomendables porque incorporan entre sus ingredientes algunas sales minerales como sodio, magnesio, calcio o potasio, entre otros -además de azúcares y agua-, por lo que rehidratan el organismo, facilitan la absorción del agua y reponen los electrolitos perdidos. Además, gracias a su buen sabor se consumen con más facilidad y hacen más sencilla la hidratación.

Así, podemos resumir estos conceptos en 8 sencillos consejos que evitarán riesgos, asegurándote un entrenamiento eficaz y seguro. ¡Toma nota!

1. Beber antes, durante y después de practicar deporte para garantizar un óptimo estado de hidratación. Además, beber lo suficiente contribuye a retrasar la fatiga y mejorar el rendimiento.

2. Empezar el ejercicio bien hidratado y, durante el mismo, beber entre 200 y 300 mililitros cada 20 minutos, dependiendo de su intensidad y duración.

3. Después del ejercicio hay que beber una cantidad equivalente al peso perdido multiplicado por 1,2.

4. No confiar en la sensación de sed. Al realizar un gran esfuerzo físico desaparecerá esta señal de alarma aunque solo se haya bebido una pequeña cantidad. Por eso, es necesario beber aunque no se tenga sed.

5. Tener siempre a mano una botella de bebida que nos haga recordar que se deben beber pequeñas cantidades cada poco tiempo.

6. Evitar el alcohol, sobre todo durante el periodo de recuperación posterior a la práctica del ejercicio, porque favorece la diuresis.

7. La variedad de sabores hace más fácil hidratarse. Incluir en la ingesta distintas bebidas como agua, refrescos, zumos, infusiones… pues ayuda a que la cantidad total de líquidos sea la adecuada.

8. Optar por bebidas con buen sabor hace más apetecible y divertido beber.

Fuente: Mujer de Elite

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