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miércoles, 1 de febrero de 2012

Atención… 10 formas de discriminación cotidiana que no notamos

Fotografía de stock: Young businesswoman pulling colleagues ties portrait of…

Muchas veces no se trata de grandes acciones discriminatorias, sino de pequeñas a las que no damos importancia, pero sobre las cuales deberíamos tomar conciencia.

-“Ah, debe andar con el período”: lamentablemente hombres y mujeres usan esta frase peyorativa para descalificar a una mujer que se encuentra, por ejemplo, haciendo un reclamo, etc. Asumir que la única razón de sus actos se debe a que “sus hormonas andan locas”, es discriminatorio.

-“Es solo la secretaria”: no es extraño escuchar a alguien que use esas palabras u otras parecidas, lo que hace es dar a entender que es un cargo que no necesita de mucha preparación.

-Hablarle a la nana como si fuera una niña: cambiar nuestro tono y ritmo de voz para hablar con una nana, es como si pensáramos que de otra manera no podrá entendernos.

-Actuar como si el otro no existiera: muchas veces nos encontramos a la salida del metro con una señora que vende parches curita y nos lo ofrece. Seguir mirando hacia adelante y no decir ni siquiera un “no, gracias”, es otro ejemplo.

-Gritarle al cajero, pero hablarle en otro tono al jefe: es muy sencillo reclamarle con malos modales al cajero, y cuando llegue el jefe cambiar el tono. En el fondo lo estamos discriminando por su trabajo.

-Atender primero o mejor al que está “mejor vestido”: son usuales las discriminaciones por lo que vestimos. Se discrimina a quien viste ropa que creemos es “más pobre”, o por su estilo, de hecho, mucha gente tilda de delincuentes –o sospechosos- a gente por este motivo.

-Discriminar al que viaja en transporte público: en el fondo hace suponer que son inferiores porque no tienen un auto para ir al trabajo. Incluso cuando no tomamos en consideración todo el tiempo extra que le significa a alguien viajar en micro y metro, muestra que no estamos siendo empáticos con una realidad de muchos chilenos.

-Reírnos de alguien que dice “sh” en vez de “ch”: u otros ejemplos de pronunciación. El solo reírnos implica creer que estamos en una posición superior.

-Asumir que en una reunión de trabajo el café lo debe servir una mujer: aunque ella sea una gerenta… Implica que consideramos que “el deber” de la mujer es servir.

-Tratar de tú: a veces cuando tratamos de “tú” a una persona, es para demostrar que trabaja para nosotros, que tiene trabajos que consideramos “menos importantes”, etc. Ojo cuando con el tú estemos disminuyendo a alguien en vez de hacerlo más cercano a nosotros.

Fuente: Publimetro

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jueves, 12 de enero de 2012

La discriminación a los obesos también afecta su salud física

Imagen sin royalties: Overweight woman in chair back view

“La obesidad es una cuestión fisiológica pero cuando las personas tiene interacciones negativas con su entorno social -incluyendo la discriminación- esto puede empeorar su situación y contribuir al deterioro de su salud física”, dijo Markus Schafer, de la Universidad de Purdue (Estados Unidos).

LA OBESIDAD
La obesidad actualmente afecta a alrededor del 10% de la población, aunque en muchos países este índice es aún mayor. El sobrepeso, una condición que predispone fuertemente a la obesidad, afecta según la Organización Mundial de la Salud a 1000 millones de adultos.

La obesidad empeora fuertemente la calidad de vida ya que predispone a las personas a sufrir múltiples problemas de salud como diabetes tipo 2, afecciones cardiovasculares, depresión, baja autoestima y algunos tipos de cáncer.

DISCRIMINACIÓN Y SALUD
Los investigadores trabajaron con 1.500 personas de 25 a 74 años de edad con distintos niveles de sobrepeso y obesidad, entre 1995 y 2005. Schafer revisó como percibía cada uno de ellos que era tratado y encontró que el 11% de los voluntarios moderadamente obesos y el 33% de los severamente obesos dijeron que eran discriminados.

El especialista observó que, a lo largo de una década, la salud física de los individuos obesos se deterioró mucho más que la de los participantes sin esta condición, pero “observamos una diferencia entre aquellos que sentían que eran discriminados y aquellos que no”. Los voluntarios que sintieron que eran estigmatizados sufrieron el mayor descenso en sus habilidades funcionales, como subir las escaleras o cargar las cosas que se utilizan todos los días.

“La discriminación por la obesidad influye en la perspectiva propia que cada persona tiene de su propio peso. Parece que muchos individuos internalizan el prejuicio y estigma que sienten y esto incrementa su stress, algo que en última instancia afecta su salud”, concluyó Schafer.

Fuente: NeoMundo

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