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miércoles, 1 de febrero de 2012

Cuándo decir “Sí” y cuándo decir “No”

Fotografía de stock: Woman with a question mark above her…

Coordinamos que la reunión de trabajo sería un sábado para que Ana (no es su nombre real) pudiera asistir. Como tenía un nuevo empleo, no podía tomarse el horario del mediodía para encontrase con el grupo. Todos los demás confirmamos y a último momento, Ana dijo que no podía venir. Lo mismo ocurrió dos veces más. Siempre se comprometía y luego no podía cumplir porque su trabajo le exigía más de lo que ella calculaba. 

Desafortunadamente, estas situaciones suelen ser comunes entre los latinos. Muchos se comprometen a cosas que no pueden cumplir porque no quieren lidiar con el conflicto que implica decir “No”. El tema es que cuando te comprometes a algo y no cumples, eso afecta tu imagen laboral y al final, te perjudica más que si te hubieras enfrentado con la situación desde el principio. Es decir, si Ana hubiera dicho que no podía reunirse por los próximos tres meses hasta afianzarse en su nuevo empleo, nos hubiera permitido al resto del grupo resolver qué hacer. De esta manera, nos reunimos sin ella y no logramos avanzar lo necesario y todos perdemos el tiempo. Lo cual afecta la imagen que todos tenemos de Ana.

Por otro lado, muchas mujeres tienen dificultades en decir “Sí” cuando les ofrecen oportunidades para las cuales no se sienten 100% preparadas. Y estos son los casos en los que decir “Sí” te puede abrir puertas para tu futuro. Por ejemplo, cuando me ofrecieron por primera vez ser Maestra de Ceremonias de un evento, jamás lo había hecho y estaba tentada de decir que no lo podría hacer. Pero me entusiasmaba el desafío y sabía que podría consultar con un par de colegas para que me orientaran en cómo hacerlo, así que dije “sí”. A partir de ese momento, me invitaron a muchos más eventos, cada vez más grandes y de mayor responsabilidad y mejor remunerados. Lo importante es saber que uno no tiene que estar 100% preparado para aceptar el próximo desafío pues un cierto porcentaje de lo que no sabes lo aprenderás haciendo eso que nunca hiciste.

¿Cuándo negarte?

Tú eres la única que puede decidir si las condiciones están dadas para aceptar lo que te están pidiendo o proponiendo. Pero en términos generales, niégate cuando:

· Estás sobrecargada de trabajo
· El proyecto no te interesa
· No llegas a cumplir la fecha límite
· Las personas involucradas no tienen una buena reputación
· Participar puede afectar tu propia reputación

Claro que decir “No” requiere sutileza y ofrecer opciones. “No puedo terminar el proyecto completo para el viernes pero puedo terminar el 50% para el viernes y el resto para el lunes.” O “no puedo aceptar otraresponsabilidad más hasta el mes próximo pero María estaba buscando un nuevo proyecto”.

¿Cuándo aceptar?

Y otra vez, no hay nadie mejor que tú para evaluar cada caso pero en términos generales, acepta cuando:

· La oportunidad te dará mayor visibilidad en el trabajo y en tu carrera
· El proyecto es un desafío que te ayudará a crecer intelectual, profesional, o emocionalmente
· La propuesta te permite conocer personas claves para tu crecimiento laboral o personal

Es interesante como estas dos palabras tan cortas abren o cierran puertas, y crean una nueva realidad que puede cambiar tu futuro. Usándolas con cuidado tendrás mucho mayor control de tu carrera.

Fuente: AOL

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viernes, 6 de enero de 2012

¿Qué ve el bebé cuándo se ve en el espejo por primera vez?

Imagen sin royalties: Baby looking at reflection in mirror

¿Qué ve el bebé cuándo se ve en el espejo por primera vez? ¿Se pega un susto mayúsculo? ¿Se reconoce en el espejo?...

¿Qué ve el bebé cuándo se ve en el espejo por primera vez? ¿Se pega un susto mayúsculo? ¿Se reconoce en el espejo?… Ni lo uno ni lo otro. Aunque la imagen que refleja el espejo es siempre motivo de regocijo para el bebé que la contempla… pero él cree que se trata de otro bebé, otra persona que está al otro lado del cristal. Tendrá que pasar un tiempo, todo un extraordinario proceso de maduración, para que se reconozca el mismo en la imagen especular.

El psicoanalista francés Jacques Lacan (1901-1981) ha sido quien más ha estudiado este curioso fenómeno del reconocimiento en el espejo. Lo llamó el estadio del espejo (en francés Le stade du miroir), que abarca el período infantil entre los 6 y los 18 meses de edad (1).

Según Lacan en esta etapa es cuando el niño es capaz de percibirse, o más exactamente: percibir su imagen corporal completa. Antes, el bebé no había visto nunca su cara, por ejemplo, ni su cuerpo completo, sino sólo había contemplado parcialmente partes del mismo, como sus manos, sus pies, etc. Pero, además –según las investigaciones este importante psicoanalista- para que sea perfecta la identificación del niño, precisa de la ayuda del semejante, es decir, de la madre (o quien cumpla la función maternal, que puede ser el padre u otra persona), que es quien sostiene o acompaña al niño en la imagen del espejo. Vendría a ser algo así como que el niño, al compararse con la persona que le acompaña, puede así verse por separado y procesar su propia imagen. Todo lo cual, no es más que el desarrollo de la personalidad infantil: el inicio del incipiente Yo (2).

Pero, toda esta importante secuencia hasta llegar a reconocerse el niño como él mismo sólo se consolida entre los 12 y los 18 meses de edad. Anteriormente, el espejo, eso sí, le servía de distracción y de divertido juego intentando alcanzar “al otro niño” que le miraba curioso y sorprendido desde detrás del cristal. (Mis nietos –por ahora tengo seis, de cinco años para abajo- llaman a los personajes que se les reflejan en el espejo “los copiones”, porque les imitan todas las payasadas que hacen…).

Fuente: Hoy Mujer

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